Cómo quitar el óxido de una pieza de metal usando ácido

Hemera Technologies/AbleStock.com/Getty Images

El ácido fosfórico es un agente que goza de gran preferencia cuando de eliminar óxido se trata. Esta sustancia reacciona muy rápido con el óxido, por lo que lo remueve mucho antes de que pueda erosionar la superficie de hierro que está debajo. Además, deja una fina capa negra azulada de fosfato de hierro que en lo sucesivo, evitará la oxidación. En resumen, lo que se obtiene es un acabado de metal duro y brillante que luce bien y queda listo para imprimar y pintar.

Paso 1

Compra ácido fosfórico. Cualquier presentación con una concentración de alrededor del 85% funcionará muy bien, pues no habrá necesidad de diluir.

Paso 2

Frota la superficie oxidada con una fibra de acero o una rueda de alambre, y a continuación, limpia con agua y jabón.

Paso 3

Remoja la pieza en un recipiente con ácido durante unos minutos. Si el objeto es demasiado grande como para ser sumergido, rocía el ácido usando una botella con atomizador o aplica en la parte oxidada con toallas de papel empapadas.

Paso 4

Retira cualquier toalla con ácido que se haya quedado sobre la superficie o saca el objeto de la solución.

Paso 5

Elimina el óxido con un cepillo de cerdas sintéticas no metálicas.

Paso 6

Enjuaga con agua y repite el proceso si quedan restos de óxido.

Paso 7

Neutraliza el ácido que queda en el objeto de hierro, con una solución de bicarbonato de sodio y agua.

Paso 8

Seca el objeto con una toalla y aplica calor con una secadora de pelo, para eliminar la humedad restante.

Paso 9

Pon una capa de imprimador. El metal debe ser pintado lo antes posible dado que la delgada capa de fosfato de hierro que protege la superficie es de corta duración.

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