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Cinco partes de los castillos medievales que son importantes para la defensa

Escrito por mike phelps | Traducido por juan ignacio ceviño
Cinco partes de los castillos medievales que son importantes para la defensa

Los castillos se construían como fortalezas para protejer a su gente de los atacantes.

Comstock/Comstock/Getty Images

La Edad Media fue una época peligrosa en la historia europea. Las pandillas merodeadoras y los ejércitos invasores eran peligros comunes, por lo que la seguridad y la defensa eran las prioridades. Los castillos se convirtieron en enormes estructuras de piedra que fueron capaces de proteger a los nobles que vivían en ellas, así como a las poblaciones locales de los ataques. Los castillos en este período fueron diseñados y construidos con una serie de características defensivas que hicieron que los asedios fueran más difíciles y peligrosos para los atacantes.

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Fosas

Las fosas se construían excavando una amplia zanja alrededor de la pared exterior del castillo y luego llenándolo con agua. Estas eran las barreras defensivas relativamente simples y eran eficaces a la hora de prevenir a los invasores de conseguir que sus máquinas llegaran hasta los muros del castillo. Las fosas impedían que los atacantes pudieran cavar túneles bajo las murallas.

Puentes levadizos

Los puentes levadizos eran puentes fuertemente construidos con madera, que se elevaban para evitar que la gente cruzara el foso cuando el castillo estaba bajo amenaza de ataque. Cuando no se estaba en estado de sitio, el puente levadizo a menudo quedaba bajo durante el día para permitir un cómodo acceso a la puerta principal del castillo. El puente levadizo era la parte más vulnerable del castillo, por lo que las fuerzas enemigas trataban de lograr un efecto sorpresa en su ataque inicial y atrapar a los defensores del castillo con la guardia baja y con el puente levadizo todavía abajo.

Paredes

Las paredes externas de los castillos medievales fueron construidas con grandes bloques de piedra y eran por lo general de varios metros de espesor. La pared exterior era la más alta y más fuerte, pero a veces había una segunda y algunas veces incluso una tercera pared para protección adicional. Si la primera pared se rompía, los atacantes tendrían que empezar de nuevo y asediar la siguiente pared. Los defensores trataban de resistir hasta que los atacantes agotaban sus suministros y se veían obligados a retirarse.

Puertas

Las grandes puertas de hierro conocidas como rastrillos, podían elevarse hacia arriba y abajo. Una de ellas se encontraba generalmente en la entrada principal, donde se estaba el puente levadizo y una segunda puerta estaba más dentro del castillo al final de un pequeño túnel. Los soldados invasores que eran capaces de llegar más allá del puente levadizo podían quedar atrapados entre las dos puertas y ser atacado desde arriba con armas tales como piedras, flechas y aceite hirviendo.

Almenas

Las almenas eran estructuras defensivas que estaban en la parte superior de uno de los muros del castillo. Las paredes estaban almenadas o dentadas, para dar a los defensores la capacidad de vigilar y atacar a los invasores. Un número relativamente pequeño de tropas podía mantener a raya a un número mucho mayor en estas posiciones defensivas eficaces, cuando trataban de cruzar el foso o subir a las murallas del castillo, con escaleras de asalto.

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