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Plan de diez días para superar un rechazo amoroso

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Introducción

Más allá de que no se sepa de inmediato si fue el ego o el corazón el que resultó herido, un rechazo amoroso siempre conlleva a un estado de shock y conlleva un cúmulo de sensaciones encontradas que van desde el enojo hasta la angustia. Los primeros días después de ese “no” son claves para comenzar una recuperación y volver a salir al ruedo con la frente y los tacos bien altos. Aquí, algunas claves que incluyen permisos, calorías y licencias, pero también momentos para reflexionar y para darse cuenta de que ser rechazadas no es el fin del mundo.

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Día uno: llora todo que puedas

El primer día dedícate a sacar todo afuera. Si quieres puedes ayudarte de canciones que parezcan haber sido compuestas para tí. Desde Luis Miguel hasta los Guns n’ Roses, pasando por Morrisey, los artistas le cantan al amor y la tristeza más allá del género. Por eso, aprovecha para darte ese momento en soledad y llorar todo lo que puedas. Al hacerlo piensa en la frase de Scarlett O’ Hara, el célebre personaje de “Lo que el viento se llevó” quién, segundos antes de que la palabra “Fin” cubriera la pantalla grande dijo: “Mañana será otro día”.

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Día dos: verbalízalo con amigos y consejeros

Enójate, emociónate, quiébrate, razónalo. Todo vale si tienes un buen interlocutor capaz de comprender, consolar o simplemente escuchar. Estos momentos no son para pasarlos solo todo el tiempo. Compartir experiencias y darte cuenta de que no eres la única persona en el mundo que vivió un rechazo o sufrió por amor puede ser una señal de que estos eventos, por más que duelan, pueden superarse con el tiempo.

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Día tres: come sin restricciones y mira películas pasatistas

Este plan, tan estereotipado por series hollywoodenses, es ideal para hacerlo por un día, pero no más tiempo. Está bien usar el piyama por comodidad, pero no debes acostumbrarte a él. La clave es tener presente que comer infinidad de calorías y permanecer en el sofá es sólo una licencia y no una conducta recurrente, ya que de esa forma se puede volver en tu contra. También, a modo de “permitido”, aprovecha para considerar esos filmes que nunca reconocerías haber visto frente a tus amigos. Todo vale si te sirven para despejar la mente.

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Día cuatro: haz listas con todas tus buenas cualidades

Tras un rechazo se suele pensar que uno es la peor persona del mundo también y la menos interesante. Ahora, si sólo te dijeron que no, ¿por qué exagerar esa negación? Recibir una respuesta distinta a la esperada no significa que seamos “feos, sucios y malos”, sino que la persona que queremos puede estar en otra etapa de la vida o no le proyectamos eso que tanto cree buscar. Así que enumera tus cualidades positivas que existen más allá de que el otro no las haya podido ver.

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Día cinco: sal a caminar

Cuando la gente dice que una marcha ligera es un excelente ejercicio aeróbico para todo el cuerpo, sólo hablan de la mitad de la verdad, ya que caminar es también una excelente rutina para la cabeza. Si eliges lugares donde hay mucho verde, sentirás la oxigenación, harás algo bueno por tu cuerpo y no escucharás los ruidos excesivos de la ciudad. En cambio, si optas por zonas donde hay más movimiento, podrás ver las caras de otras personas que reflejan sus problemas, quizás más graves que los tuyos. Un consejo: si tienes un reproductor de música, no dudes en llevarlo contigo.

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Día seis: escucha a los demás, en especial a las parejas

Cuando uno está soltero, tiende a idealizar a las parejas que dicen haber encontrado su media naranja y a las familias que aseguran sentirse completos tras tener niños. Sin embargo, no todo lo que reluce es oro. Siempre que se escucha detenidamente a las conversaciones de novios o esposos, salen a la luz esas pequeñas “fisuras” que incluyen pasadas de factura que develan aburrimiento, cansancio o incomunicación. Más allá de la fotografía que cada cuál quiere mostrar, fíjate en esos pequeños detalles y pregúntate con sinceridad hasta qué punto estás dispuesto a soportar con tal de no estar solo.

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Día siete: a respirar

Existen algunas técnicas simples que pueden emplearse si la angustia gana la batalla. Ellas constan nada más y nada menos que en ejercicios de respiración. Tomar conciencia del cuerpo ayuda a despejar la mente y la forma en que entra el aire a nuestro organismo colabora para también “bajar un cambio”. En primer lugar, acuéstate, trata de llenar tu abdomen y suelta el aire. Luego, llena las costillas y expulsa primero el aire desde la panza hasta terminar de desinflarlas. Por último, trata de llevar la respiración a tus clavículas y exhala. Hazlo por dos minutos, a tu ritmo, siempre que lo necesites.

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Día ocho: animarte a hacer algo distinto

Tomar clases de baile, escribir una poesía, practicar algún deporte nuevo, pintar. Seguro que existe una actividad que estás postergando para priorizar las tediosas “obligaciones”. Piensa que eso que tanto deseas hacer y que no te animabas es vital para sanarte y que te lo mereces. Si ya sufriste un rechazo, no te niegues a ti mismo la posibilidad de abrir nuevos horizontes. Y si lo que has elegido no te gusta, siempre estás a tiempo de cambiar.

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Día nueve: mímate

Es bueno esperar hasta el penúltimo día para que te compres lo que desees o elijas cambiar el look. No es aconsejable hacerlo el primero, ya que uno no lo hará con la mejor actitud, comprará enojado, pedirá un corte de pelo o una tintura sin pensar y después no estará conforme con los resultados. Por eso, si eres mujer, hazlo cuando te sientas de mejor ánimo y más amiga de ti misma. Si eres hombre, date el gusto con lo que tanto deseas.

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Día diez: saca a pasear a tu actitud

Si decidiste seguir este plan al pie de la letra, es bueno darle un cierre de lujo. Si bien has vivido el rechazo como una pérdida, los días siguientes sólo has hecho cosas para ganar. Expulsaste todo afuera, socializaste con amigos, aprendiste cosas nuevas, te diste gustos y hasta te tomaste tu tiempo para respirar. Todo eso merece que te felicites con una gran sonrisa, un gesto que no para de abrir nuevas puertas, y que saques esa alegría a pasear. Déjate sorprender, fíjate qué te depara el camino y luego evalúa si dices que sí o que no.