De prejuicios y deseos

Escrito por equipo de redacción
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Alessandra Rampolla sorprendió a todos por hablar de sexo sin pudor. De familia católica, buscó cómo formarse en su profesión, desconcertó a muchos con su transformación física y descubrió que tenía prejuicios y peleó contra ellos. Conócela un poco más en esta entrevista.

De prejuicios y deseos
(Cortesía Alessandra)

"La gente no pregunta tanto en términos de su propio placer, lo hace más sobre el del otro --la mujer en particular. No hay nada que erotice más a un hombre que tener una mujer a su lado que realmente esté disfrutando. Me gustaría que cambiara un poco esa mirada".

— - Alessandra Rampolla, Sexóloga

Con seriedad, sin vergüenza y con humor, logró demostrar que se puede hablar de sexo sin necesidad de ser solemne para evitar caer en chistes bajos. Si pensamos en sexo en los medios de comunicación, pensamos en ella: Alessandra es la gurú del sexo en Latinoamérica.

Has pasado de estudiar literatura francesa a una maestría en terapia matrimonial y de familia y de ahí a sexología. ¿Cómo fue eso?

[Ríe] Cuando me gradué en la escuela superior, a los 17 años, y debía entrar a la universidad no sabía qué quería hacer con mi vida. En mi casa no había otra opción que no fuera una carrera universitaria. Elegí literatura francesa porque hablaba francés hacía muchos años, me gustaba y era fácil. Terminando la universidad me di cuenta de que quería estudiar sexología y demás. Lo que fue la maestría en terapia matrimonial y los estudios subsiguientes en sexología eran todos dirigidos a mi meta de convertirme en sexóloga. La maestría fue interesante porque en aquel momento no había muchos recursos de cómo llegar a lo que quería y no habían muchas instituciones donde se pudiera estudiar. Dentro de mi cerebro católico me hizo mucho sentido que si hacía terapia matrimonial dentro del matrimonio oficialmente está permitido el tema sexual entonces, obviamente, por allí se podía encarar. Gracias a dios que terminé haciendo eso porque me dio una muy linda base. Fue una cosa de ir tanteando y averiguando.

¿Trabajaste en consultorio o el camino fue directo de la universidad a los medios?

Trabajé en consultorio privado en California y luego en Puerto Rico. Incursioné en los medios por absoluta casualidad, por hacerle un favor a una amiga que es presentadora de un programa televisivo en Puerto Rico [se refiere a María del Carmen González]. Buscaban a alguien para el día de los enamorados y me pidió de favor que fuera a resolverle el tema ya que no encontraban a nadie. Fui a ayudarle pensando: “estoy poniendo el consultorio en Puerto Rico, así que puedo ir, ponen mi número de teléfono y voy arrancando”. La meta era formar mi consultorio privado, que de hecho mantuve durante dos años y medio. Pero desde esa primera vez en televisión (14 de febrero de 2001) no dejé nunca de aparecer en ella. Terminamos el aire y la productora me ofreció un segmento fijo en el programa. En cuestión de un año estaba en Cosmopolitan.

¿Cuál es la pregunta que más te hacen?

De prejuicios y deseos
(Cortesía Alessandra)

“¿Es normal?” ¿”Está bien?” ¿Puedo bla bla bla?” La gente quiere sentir que no es rara, que no está enferma, que no tiene una patología, quiere sentirse dentro de la norma: es evidentemente muy importante. “¿Está bien que piense en tal cosa?” El buscar permiso es muy común.

¿Y la que no hacen tanto pero sería interesante?

Déjame pensar un poquito... La gente no pregunta tanto en términos de su propio placer, lo hace más sobre el del otro --la mujer en particular. Recibo muchas consultas que quieren saber el truco infalible para volver loco a su hombre en la cama, o el truco para ser la mejor feladora del mundo. Siempre en torno a darle placer a otra persona, que no está mal, pero se está muy enfocado en el placer del hombre y no del propio. Sería más interesante que me preguntaran sobre su propio placer, porque si ella disfruta más él también; no hay nada que erotice más a un hombre que tener una mujer a su lado que realmente esté disfrutando. Me gustaría que cambiara un poco esa mirada.

Hablando de la mirada... tu familia es muy religiosa. ¿Sigue la sorpresa por tu elección profesional o ya cedió?

¡Hace rato que están curados de espanto conmigo! Mi familia es tradicional, no ultra conservadora pero para nada muy liberales. Católicos... normalito. En 1995 cuando les dije que quería estudiar sexología -no me lo dejaron saber a mí- entre ellos existió la cosa de “¡¿De qué está hablando Alessandra?!”. Cuando se dieron cuenta que iba en serio, que me apasionaba, que me gustaba, cuando empezaron a ver la reacción positiva de las personas con mi trabajo, cuando de repente las amigas de mi mamá le decían “mira a tu hija, qué bien”, eso fue confortante para ellos. Respondía al “qué van a decir de nuestra hija”. Fue muy rápido el que se sintieran a gusto. Me apoyan mucho y son mis fans número uno.

Dices que te gustaría que se hable del sexo sin pudor, sin hacer chistes. A ti no te da pudor. ¿Hay algo que sí? ¿Bailar, cantar?

Muchas cosas me dan vergüenza. Hablar de sexo no porque no es algo para avergonzarse y porque tengo una formación oficial digamos de educación que me permite manejar el tema desde un lugar de mucha comodidad porque sé lo que estoy diciendo. Pero lo dijiste: bailar. No bailo, soy un desastre. Salvo que esté media de codo empinado. La mirada puesta encima de mí desde un lugar personal, me incomoda; es intimidante.

Hay una sección en la Web que se llama “Mi transformación”. ¿Fue una transformación bajar de peso como lo hiciste?

Todo el mundo hablaba de que estaba transformada y claramente hubo un cambio a nivel físico y estético que fue dramático. Mi estado de salud mejoró muchísimo y estoy muy bien ahora. La razón por la que la página puso esa sección y escribí de mi experiencia es porque había generado mucha curiosidad y me parecía importante hablar. Yo no siempre fui gordita. Para mí no fue tan chocante mirarme al espejo y verme con un cuerpo que yo ya reconocía. Mi cara más o menos gordita la reconozco igual porque la he visto en ambas fases. Sigo siendo yo. Me estaba re-conociendo, volviendo a conocer. Pero sí la mirada de la gente hacía mí cambió mucho. Cuando yo era más delgada y subí de peso vi la diferencia en la mirada ajena hacía mí. Y al bajar de peso nuevamente a no tan delgada como estuve originalmente también vi la diferencia. Es una cosa que es tan subjetiva; hay gente que dice que me veo mejor ahora, otra que dice que estaba mejor cuando estaba gordita y al final nadie habla del tema más importante que es el tema de mi salud, ¡que ahora está buena!

¿Qué cosa entendiste recién ahora, a los 38 años?

Este último año en particular he entendido que a veces uno piensa que no tiene prejuicios y los encuentra en el momento que menos se lo espera. Se ha comentado mucho sobre mi relación actual. Llevo un año en pareja con un hombre que es menor que yo [Bobby, 12 años más chico]. Cuando empecé a salir con él me costó un poquito porque no tenía ningún problema en la mirada de otras parejas con diferencia grande de edad, pero yo nunca lo había vivido. Y no fue hasta que me invitaron a salir que dije “uy, ¿qué te pasa?” Para mí tenía un prejuicio de salir con alguien menor. Darme la oportunidad de mirar más allá de la mirada social y mis propios prejuicios y permitirme algo que me ha hecho muy feliz el último año es una lección grande de vida para mí. Que no esperaba que fuera a esta edad porque yo creía que era algo superado; evidentemente no. Está bueno darse cuenta que toda la vida uno sigue aprendiendo y evolucionando. Me enorgullece haber pasado por ese pequeñito escollo cerebral muy mío y que haberlo superado.

¿Qué cosa no entendiste aún a los 38 años?

¡De todo! El 95% de lo que pasa en mi vida no lo entiendo, estoy en una terapia permanente. Estudié mi profesión y estoy bastante clara en eso. Pero ¡cuánta cosa no entiendo! No entiendo violencia, el racismo, la mala onda, qué sé yo… la relación entre mis hermanos y mis papás. Los seres humanos somos complejísimos. Por momento uno cree que la tiene y de repente pasa algo que te saca la alfombra de abajo de los pies y te das cuente que realmente no sabes nada. Me falta de todo por aprender y descubrir. Soy una estudiante muy entusiasta de la vida.

¿Cómo te llevas con ser fantasía para muchos hombres?

De prejuicios y deseos
(Cortesía Alessandra)

Trato de no pensar mucho en eso; me parece increíblemente raro. Es una cosa que sé que existe pero no creo que pase por mí, creo que cualquier persona que está en el ojo público va a ser fuente de sugestión para alguien. Yo manejo un tema que erotiza y es lógico que sucedan estas cosas, que fantaseen. Pero nada tiene que ver conmigo como persona real, porque no me conocen.

¿Qué sabes hacer muy bien que nosotros no nos enteramos aún?

En otra vida fui maquilladora y peinadora. Modestia aparte, ¡soy muy buena maquillando y peinando! A todas mis amigas las tengo al día. Y soy muy buena pianista y no lo sabe casi nadie. Toco en la intimidad de mi casa. Nadie alrededor.

¿Ni la familia?

Nadie. A la perra dejo que me escuche, pero nadie más. [Ríe fuerte] Es una cosa extraña, pero es como un momento muy mío. No vislumbro jamás compartir públicamente.

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  • Consulta más sobre Alessandra aquí: Universo Alessandra (página web oficial) - http://www.universoalessandra.com Twitter de Alessandra - http://www.twitter.com/alessarampolla Alessandra en Facebook - http://www.facebook.com/universoalessandra

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