Propagación del Ginkgo

Escrito por jacob j. wright | Traducido por mariana palma
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Propagación del Ginkgo
Las hojas del ginkgo son anchas, tienen forma de abanico y nervaduras paralelas. (Comstock/Comstock/Getty Images)

Una especie arbórea antigua que existía en la época de los dinosaurios, el ginkgo o árbol de los cuarenta escudos (Ginkgo biloba) es nativo del centro de China. Las culturas del Este de Asia comen los estróbilos de los árboles hembra, mientras que las sociedades occidentales tienden a horrorizarse ante el olor de los estróbilos y eligen sólo árboles machos para cultivar. Debido al menosprecio hacia los árboles femeninos, la clonación asexual asegura que sólo se produzcan árboles machos. Sin embargo, cultivar ginkgos a partir de semilla es relativamente fácil.

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Recolección de semillas

El ginkgo es una gimnosperma que no produce flores, lo que lo relaciona a las coníferas, pero ni produce semillas en un cono seco ni en una fruta. La semilla está unida a una capa carnosa y gelatinosa de olor desagradable que a primera vista parece una fruta, pero botánicamente es un estróbilo. Después de que esta estructura caiga de la planta hembra, júntala usando guantes de látex. Cada estróbilo contiene una semilla con un embrión que puede convertirse en un árbol macho o hembra.

Preparar las semillas para la plantación

Eliminar la capa carnosa que rodea a la semilla evita la formación de moho y la pudrición del embrión, haciendo más fácil manipularla y sembrarla. Sumerge un estróbilo en agua tibia y, usando guantes de látex, aplasta la membrana carnosa -llamada sarcotesta, y haz salir la semilla. Enjuaga con agua todas las semillas que recolectaste para que queden bien limpias y colócalas en un lugar cálido y seco para que se sequen completamente.

Germinación de las semillas

Las semillas de ginkgo no precisan ser expuestas a temperaturas frías para germinar, pero algunas personas prefieren enfriarlas en el refrigerador durante dos meses. Coloca las semillas en arena mojada o en musgo esfagnáceo humedecido. Si los estróbilos se recogen a mediados de invierno, ya han estado expuestos naturalmente al frío. Escarifica las semillas con papel de lija o rasga la dura cubierta con la punta de un cuchillo. Esta ruptura de las cubiertas seminales permiten que el agua llegue al embrión y este germine. Deja las semillas en remojo durante 24 horas antes de plantarlas a una profundidad de 1/2 pulgada (1,25 cm) en una maceta de entre 4 y 6 pulgadas (10 a 15 cm) llena de arena mojada o de una mezcla 50/50 de arena y turba. Lleva la maceta a una habitación cálida y mantén el suelo húmedo; la germinación tarda entre 30 y 60 días.

Esquejes

Las semillas producen plantas cuyo sexo no se puede determinar hasta que no empiezan a florecer, pasados unos 30 a 40 años. Tomar esquejes del tallo a mediados de verano y hacerlos enraizar asegura la identidad de la planta; los esquejes obtenidos de árboles machos desarrollan árboles machos. Obtén esquejes de las puntas de ramas semi-leñosas del árbol parental. Cada esqueje debe tener entre 1 y 12 pulgadas (2,5 a 30 cm) de largo y debe estar libre de enfermedades y lesiones. Elimina las hojas. Embebe el extremo cortado en una solución de permanganato de potasio para acelerar el desarrollo de raíces. Inserta los esquejes en una bandeja con tierra caliente y húmeda, a la que debes colocar en un lugar que reciba buena luz, pero de forma indirecta.

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