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Introducción
Definitivamente, el mundo no es lo que era antes. Y desde hace algunos años, una nueva generación de madres y padres cría a sus hijos siguiendo nuevas tendencias, más ligadas con modos ancestrales de educar a los niños que con estándares formales observados en décadas recientes. Te mostramos algunas de las prácticas que hoy están en boga.
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Un embarazo saludable
Llevar un embarazo saludable y prepararse para el parto es algo que pocas parejas (porque esto no es tema exclusivo de las madres) dejan de lado. Estar atentos a cada cambio del cuerpo y a lo que ocurre en su interior es una manera de estar conectados con el bebé, mucho antes de verle la carita.
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Parto natural
La vuelta a lo natural comienza desde el mismo momento del parto. Para ello, muchas familias buscan la ayuda de parteras o de doulas que las acompañen en este momento. También crecen en todo el mundo los partos en los hogares particulares y en los centros de maternidad, alejados del ambiente hospitalario.
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Lactancia prolongada
¿Quién dijo que el mejor alimento para los bebés es la fórmula? Cada vez más madres eligen amamantar a sus hijos durante un tiempo prolongado. Muchos expertos recomiendan amamantar un mínimo de un año, y prolongar la lactancia hasta los dos años de vida o más. Quienes lo llevan a la práctica descubren que hacerlo trae beneficios para el bebé, la mamá y la familia. Por ejemplo, se evitan enfermedades y se mantiene un buen contacto entre la madre y su hijo. Amamantar calma ansiedades del niño y le depara a la madre la misma tranquilidad que le daba cuando su bebé era pequeño.
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Los pañales
En este punto hay opciones para todos los gustos. Están quienes cambian los pañales descartables por los mucho más ecológicos de tela, y quienes deciden directamente dejarlos de lado. Según la experiencia de quienes siguen esta práctica, los bebés que no usan pañales aprenden rápidamente y de manera natural y no coercitiva a controlar sus esfínteres.
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Colecho
¡Adiós a la cuna! Muchas parejas que eligieron dormir con sus bebés sienten que esta opción es más natural y aseguran que aporta muchos beneficios. Por ejemplo, los niños se despiertan menos veces, y si lo hacen es más fácil alimentarlos, ya que están pegados a sus madres. Esto hace que todos descansen mejor. Además, las madres que trabajan fuera del hogar encuentran en el colecho una manera de “recuperar” las horas que pasaron lejos de sus bebés. Pero el colecho no es para todos: algunas parejas acusan una pérdida momentánea de la intimidad, o consideran que afecta la independencia del bebé.
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Signos para bebés
Más o menos a partir de los 9 meses los niños pueden empezar a comunicarse, pero no están listos físicamente para controlar el proceso del habla. Si se utilizan signos para bebés –algunos tomados del Lenguaje de Señas, otros inventados por ellos mismos o sus madres– se abren los puentes de la comunicación y se pueden pasar momentos muy agradables, además de evitar muchas frustraciones por la incapacidad de los mayores de entender lo que los pequeños desean.
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Cargar al bebé todo el tiempo
El contacto físico es fundamental para demostrar nuestro amor. Los bebés necesitan ser besados, acariciados y alzados. Es por eso que otra de las tendencias es llevar al bebé en brazos la mayor parte del tiempo. Utilizando accesorios como mochilas y foulards, los padres pueden cargar a sus hijos junto a sus cuerpos en lugar de llevarlos en cochecitos.
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Retrasar la escolaridad
Otra tendencia es retrasar el ingreso en la vida escolar hasta los 5 años de edad, aproximadamente, y organizar a la familia para que los niños pequeños puedan estar en sus hogares durante sus primeros años. La vida social de los chicos comienza así con la interacción con sus hermanos, con los amiguitos que puedan conocer, por ejemplo, en el parque. Entre las ventajas se encuentra el que los chicos están más protegidos y contenidos en el entorno familiar. Entre las desventajas, que no es fácil organizarse cuando los dos padres trabajan fuera de casa.
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Hablar y decir mucho
Los chicos de hoy necesitan conocer motivos y razones, y saber qué está pasando en su familia. Es por eso que temas que antes eran secreto, tabú, o “problemas de los mayores” son hoy compartidos a nivel familiar. Hablarles o decirles a los niños pequeños “este es un problema que tus padres estamos resolviendo” ayuda a eliminar ansiedades y fantasías que pueden preocupar a los más chicos de la casa.
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Espaciar el tiempo entre hermanos
Un corolario de dedicarle tanta atención a un hijo es que se espacien los nacimientos en la familia. Y algo que muchas parejas hace una generación no se planteaban (y tenían hijos cada año o cada dos años) es hoy vivido con total naturalidad, y no es raro que se busque un segundo hijo cuando el mayor ya sea más independiente y esté más “preparado” para el mundo.
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