Cómo curar las parrillas de hierro fundido correctamente

Barbecue image by Paty Cullen Wingrove from Fotolia.com

A pesar de que requieren más cuidado que las parrillas de acero o porcelana, las de hierro fundido son muy usadas por su acreditada capacidad abrasadora y su resistencia. El hierro fundido es una superficie de cocción porosa, no tóxica y antiadherente que contribuye a la ingesta de hierro que necesita tu dieta. Si la curas correctamente antes de usarla por primera vez y la mantienes regularmente, podrás disfrutar de cocinar en ella por muchos años. Antes de la curación, lávala con agua caliente y detergente y sécala bien. Esto asegurará que el recubrimiento de cera que la protege desaparezca por completo.

Paso 1

Cubre toda la superficie de la parrilla con una capa delgada y uniforme de manteca de cerdo o vegetal.

Paso 2

Precalienta tu barbacoa a temperatura alta con la tapa abierta.

Paso 3

Cierra la tapa y baja el fuego a medio cuando la barbacoa alcance una temperatura alta.

Paso 4

Deja la barbacoa encendida durante treinta minutos para permitir que el aceite penetre en la parrilla de hierro. Después de media hora, apágala y déjala enfriar lentamente.

Paso 5

Retira la parrilla de la barbacoa cuando esté fría al tocarla. Utiliza agua (pero sin jabón) para retirar el aceite quemado.

Paso 6

Vuelve a cubrir ligeramente la parrilla con aceite vegetal en una toalla de papel.

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