Diseños de huerta con materiales reciclados

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Muchas veces la sinergia entre dos o más cosas puede resultar muy beneficiosa. En esta ocasión, verás qué pasa cuando se combinan dos prácticas placenteras que tú puedes hacer en casa: la huerta y el reciclaje. En las ciudades modernas, el desecho es algo cotidiano: miles y miles de toneladas de basura se generan a diario. Es momento de transformar ese material en algo útil y aprovecharlo para cultivar tus propios alimentos, aunque sea de manera experimental, y conocer el sabor de la verdura fresca y recién cosechada.

Overview

Muchas veces la sinergia entre dos o más cosas puede resultar muy beneficiosa. En esta ocasión, verás qué pasa cuando se combinan dos prácticas placenteras que tú puedes hacer en casa: la huerta y el reciclaje. En las ciudades modernas, el desecho es algo cotidiano: miles y miles de toneladas de basura se generan a diario. Es momento de transformar ese material en algo útil y aprovecharlo para cultivar tus propios alimentos, aunque sea de manera experimental, y conocer el sabor de la verdura fresca y recién cosechada.

Lo antiguo tiene vida

Deer Little Misteries

Por medio de estas ideas, podrás darle vida a algunos rincones que no parecían posibles: paredes, techos, pisos y enrejados. Puedes comenzar revisando todo lo que esté a tu alcance y que no tiene uso: viejos maletines, pavas, botas de lluvia; todos aquellos elementos que pueden recibir algo de tierra y un poco de vida. En este caso, la foto muestra una excelente manera de aprovechar unas viejas botas: aquí se podrían cultivar unos ricos rabanitos o unas coloridas caléndulas para disfrutar en una fresca ensalada.

Aprovecha el espacio vertical

Ezequiel Waldmann

A todos los puntos de la tierra ha llegado el plástico: una vez utilizado, es difícil que se recicle, y acaba en el basurero municipal o bien en las grandes islas de plástico de los océanos. Aquí puedes ver una gran idea para utilizar esas botellas vacías y cultivar una hortaliza que requiere poco espacio y se adapta al recipiente: la lechuga. Para esto, debes cortar un agujero a lo largo de la botella para poder llenarla del sustrato y sembrar o plantar la lechuga. No olvides hacer unos agujeros en la parte inferior para que el exceso de agua no se acumule en el recipiente. Otro cultivo que puedes realizar en este recipiente es el rabanito, para el cual es aconsejable utilizar la botella de forma vertical y así permitir que la raíz - que es la parte de la planta que consumiremos - crezca mejor.

Patata casera

Ezequiel Waldmann

¿No sería fantástico convertir viejos neumáticos en un cultivo de patatas? Para esto debes apilar cuatro o cinco cubiertas y cubrirlas por dentro con una bolsa plástica grande, procurando que tenga algunos agujeros debajo para el drenaje. Una vez realizado este paso, debes llenar la torre de caucho con tierra y, por último, coger una patata brotada y enterrarla a 5 centímetros de la superficie. Si no consigues una patata brotada, debes dejar una en el refrigerador por unos días. En un tiempo, la planta crecerá del tubérculo y ¡dentro de seis o siete meses podrás cosechar! Para esto, solo tienes que desarmar con cuidado la torre de neumáticos y buscar por debajo de la tierra: los papines crecen en las raíces de la planta madre.

Recicla las latas

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La mayoría de las pizzerías utilizan decenas de latas de tomate en conserva por día. ¿Sabías que puedes convertir esas latas vacías en tomateras para tu consumo? ¡Es muy fácil! En las latas de cinco litros, las plantas tendrán espacio de sobra para crecer. No olvides hacer agujeros para el drenaje del agua y aportar un sustrato rico y suelto para la planta: algo de humus de lombriz y perlita estará bien. Recuerda que necesita una buena exposición a la luz de sol y requiere de uno o dos riegos diarios mientras está dando frutos. Cuando crezca por encima de los 40 o 50 centímetros, es conveniente colocar un tutor para evitar que un viento quiebre el tallo principal.

Pequeñas verduras

Ezequiel Waldmann

Las viejas canaletas o zinguerías en desuso son un excelente hábitat para pequeñas verduras de hojas como la rúcula o la radicheta. Amuradas a una pared o colgando del techo, se puede aprovechar un espacio vertical. Son prácticas también para tener algunas flores que son comestibles y de porte pequeño, como la caléndula o el taco de reina, cuyas hojas también son utilizadas en ensaladas frescas. Ambas son plantas benéficas para las huertas ya que atraen insectos polinizadores, como abejas o picaflores, además de concentrar las colonias de pulgones y otras plagas.

Un cajón de verdura propia

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Un excelente hábitat para tus plantas de huerta es el cajón de frutas. Con su amplitud y profundidad, será el hogar perfecto para decenas de variedades: aromáticas, pimientos, acelga, espinaca, zanahoria, brócoli, coliflor, tomates, arvejas, habas, repollo, remolacha… ¡Casi todo lo que se te ocurra! Debes cubrir con un plástico su interior para contener al sustrato, hacer agujeros para el drenaje y llenar de una tierra específica, de acuerdo al cultivo que elijas. Por otra parte, se pueden aprovechar para pintarlas y poner un poco de arte en tu huerta. ¡Anímate!

El agua también

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Un elemento infaltable en tu huerta es el agua. ¿Cómo puedes reciclarla? Muy simple: recolectando agua de lluvia. En los días de precipitaciones puedes dejar en la intemperie cualquier contenedor que retenga algunos litros y será suficiente para regar las plantas. Un tacho de pintura limpio, un balde, una olla, una maceta en desuso: el agua de lluvia es más sana para nuestras plantas, ya que contiene menos cloro y tiene muchas más sales que el agua corriente.

Un ciclo vital

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En todo hogar con huerta es aconsejable reciclar los desechos orgánicos haciendo tu propio compost para poder enriquecer luego a nuestras plantas con él. El compost es el proceso natural de descomposición de los restos orgánicos y su transformación en tierra abonada. Es un círculo virtuoso ya que nuestras plantas nos dan alimento en la huerta, los restos los compostamos y el resultado de esa descomposición se convierte en alimento para nuestras plantas. Por otra parte, es un método muy útil para reciclar residuos biodegradables.

Más ideas

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Si quieres tener plantas en casa hay dos opciones para comenzar. Si estás comenzando, puedes comprar los plantines listos para trasplantar en un vivero comercial o un productor local. Si ya tienes experiencia, puedes realizar tus propios almácigos, lo cual implica germinar la semilla y, una vez que el brote alcance el tamaño adecuado, trasplantarlo al lugar definitivo. Estos almácigos los puedes hacer en una infinidad de recipientes reciclados: tarros de dulce, cilindros de papel de diario, el cartón del papel higiénico, el envase de la leche. Probando estos materiales aprenderás la manera más adecuada para las comodidades de tu hogar.

Explora tu imaginación

Ezequiel Waldmann

La creatividad es lo más importante en este proceso: intenta, juega y disfruta imaginando la infinidad de opciones que están a tu disposición. Paredes, techos, pisos y tantos otros rincones de nuestras casas y nuestros barrios están esperando esa idea que los llenará de verde, de vida y de riquísimos sabores para disfrutar y compartir.

Ezequiel Waldmann

Ezequiel Waldmann

Ezequiel tiene 26 años de edad y vive en Buenos Aires, aunque prefiere estar siempre en movimiento y viajando por distintos lugares. Entre sus aficiones se encuentran la lectura, la jardinería, la permacultura y un interés especial por las huertas orgánicas. Disfruta mucho de la naturaleza, el aire libre y los horizontes, por lo cual es un apasionado por las plantas y tiene la certeza de que vivir cerca de ellas brinda una vida más sana, más pura y de mayor calidad. Su consejo principal siempre es "¡más verde por favor!". Además de colaborar con eHow en español, Ezequiel mantiene un blog en la cadena de noticias Infobae y el sitio Equilibrio Verde.

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