Poda y cuidado de una adelfa

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La adelfa (Nerium oleander) es un arbusto grande, de bajo mantenimiento o un árbol pequeño que crece hasta 20 pies (6 m) de altura si no se lo poda. Prosperando en una gran variedad de suelos, esta especie tolerante a las sequías y de origen mediterráneo produce atractivas flores de color salmón, rosa, blanco, cobre, lila y amarillo. Se trata de una planta sensible a las heladas. El cuidado adecuado y la poda estimulan al arbusto perennifolio a producir abundante floración durante la estación de crecimiento.

Paso 1

Aplica 1 a 2 pulgadas (25 a 50 mm) de agua cada 10 días, especialmente en épocas de sequía prolongada. Aunque es un arbusto moderadamente tolerante a la sequía, crece más rápido y produce abundante floración cuando se le brinda una humedad de suelo adecuada. Evita el exceso de riego, pero aplica un suministro constante de agua alrededor de la base de la planta.

Paso 2

Aplica dos veces al año un fertilizante de propósito general formulado para plantas de flor, preferiblemente a comienzos de primavera y comienzos de otoño. Sigue las instrucciones del envase para ver cuáles son las tasas de aplicación.

Paso 3

En primavera, poda las ramas secas, las enfermas y las dañadas por el frío. Poda el arbusto cada vez que sea necesario para mantener su forma y tamaño. Usando tijeras de podar afiladas y desinfectadas, corta las ramas que han crecido en exceso para que queden del tamaño deseado. Los cortes del crecimiento indeseado justo por encima de un nudo foliar (la parte de la cual nacen tres hojas), estimula una mayor ramificación.

Paso 4

Cortar las flores marchitas en verano prolonga la floración. Cortar las puntas marchitas después de la floración promueve la ramificación. La eliminación de los chupones del tronco o de la base ni bien aparecen evitará que compitan por humedad y nutrientes.

Paso 5

Revisa el arbusto en búsqueda de plagas como los áfidos, cochinillas y orugas. Direccionar un chorro intenso de agua sobre áfidos y cochinillas los desplaza de la planta. Toma las orugas con pinzas y sumérgelas en un frasco lleno con agua jabonosa. Poda las ramas muy infestadas y deséchalas.

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