Cómo remover el anodizado del aluminio

••• Hemera Technologies/AbleStock.com/Getty Images

A través de un proceso de anodización, el aluminio se hace más fuerte y duradero colocándolo en un baño ácido. Inventado en la década de 1920 para uso militar, el aluminio anodizado se torno popular en aplicaciones arquitectónicas en las décadas de 1960 y 1970 debido a sus colores brillantes y costos baratos. El aluminio anodizado sigue usándose hoy en día en utensilios de cocina, decoración del hogar, electrónica y artículos deportivos. En todas las aplicaciones, provee resistencia a la corrosión y una superficie que permite una mejor adhesión de pegamento y aplicaciones de color. Sin embargo, algunas veces podrías preferir remover la anodización para revelar la superficie original del mismo.

Passo 1

Vierte agua en un recipiente de metal resistente al calor o una bañera lo suficientemente grande como para sumergir la parte del aluminio que estás desnudando.

Passo 2

Colócate gafas de protección y guantes de goma. Mezcla 1 galón (3,78 litros) de ácido fosfórico en tu contenedor por cada 4 galones (15, 12 litros) de agua.

Passo 3

Coloca un termómetro en un lado del contenedor. Calienta el agua a 200 grados F (93,33 grados C), usando una parrilla de propano o un soplete.

Passo 4

Sumerge completamente la parte de aluminio en la mezcla química calentada, usando tenazas para reducir las salpicaduras.

Passo 5

Remueve la parte del agua pasados los tres minutos. Si el anodizado aún está presente, vuelve a poner la parte en el agua por otro minuto, o hasta que se remueva completamente.

Passo 6

Enjuaga la parte de aluminio tratada con agua limpia de una manguera o grifo para remover todos los rastros de ácido fosfórico.

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