Cómo hacer salsa de vino blanco

La salsa de vino blanco es un acompañamiento clásico y elegante para entradas como pollo y pescado. El contenido alcohólico del vino se evapora durante el proceso de cocción, para que se destaque el sabor del vino. Elige un vino con características específicas (por ejemplo seco, frutal o ahumado) para que en la salsa sea ése el sabor que se distinga.

Derrite las 4 cucharadas de mantequilla en una olla a fuego medio.

Agrega dos cucharadas de harina y bate hasta tener una roux (se llama roux a una mezcla con una consistencia similar a una pasta). Evita que queden grumos agregando la harina de a poco.

Vierte 1/2 taza de vino en la mezcla de la mantequilla y la harina y bate hasta que tenga una consistencia suave.

Revuelve la salsa por varios minutos hasta que la consistencia del líquido sea la que deseas. A algunas personas le gustan las salsas espesas mientras que otras las prefieren más líquidas.

Agrega sal a gusto. Sólo una pizca es más que suficiente para no alterar el gusto del pollo o del pescado que acompañará. Agrégale una porción de crema, si quieres, para darle un cuerpo más firme.

×