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Introducción
Los adultos, en su mayoría, han olvidado lo que es divertirse y ser felices. La madurez les dibuja frecuentemente líneas de expresión provenientes más de preocupaciones que de la edad misma. Es importante que rescates al niño interno que aún existe en ti. Rescata todas esas locuras y travesuras que de niño darían regocijo y colorido a una vida cotidiana y gris. La salud mental depende también de aprender a relajarte. Así es que realiza actividades que saquen tu niño interno a flote y que sean a su vez un motivo de sonrisas para las personas que te rodean.
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Diviértete en pareja
Una acción conlleva una reacción. "Si tú no sonríes al espejo el espejo tampoco te sonreirá" dice el dicho. Así es que si el tedio te abruma, aburrirás a tu pareja y ninguno de los dos encontrará motivos suficientes para sonreír juntos. Pasarla bien con tu esposa no tiene porque quedar en mera ilusión. ¿Por qué no juegas a una piyamada con ella antes de dormir y se divierten como enanos? Brincar en la cama no sólo les está permitido a los niños. Y si es así, tú puedes rebelarte a favor del niño que llevas dentro.
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Ve a la oficina con ganas de innovar ánimos
El "aquí y ahora" del budismo expresa el hecho de que sólo tenemos el tiempo y las circunstancias actuales para vivir. Posponer la felicidad es absurdo, porque el futuro siempre está lejos y cuando llegues puede ser ya demasiado tarde. Así que aprovecha cualquier momento para tener una mente abierta y dispuesta a sorprenderse. Así como lo hacías de niño abre tus ojos y capacidad de asombro, incluso, a la hora de ir a trabajar. Siempre hay cosas nuevas que aprender y darle buena cara al trabajo te lo hará más llevadero.
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Ocurrencias entre colegas y amigos
Ya que adoptaste una mente optimista abriendo la puerta al niño que llevabas reprimiendo por tanto tiempo, utiliza su carisma para impulsar a la gente que te rodea a sacar su propia vitalidad de niños. A todos los pondrá de buen humor y puede que, incluso, hasta más creativos en su medio laboral. Tener menos prejuicios ante la gente adulta que como tú ha tenido aprisionada por mucho tiempo a su alma infantil, suavizará esa rigidez que se ponen los adultos como máscara.
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Acampa con tus hijos
Si tienes hijos, tienes mayor razón para compartir tu alma de niño. Sin lugar a dudas, habrá actividades que puedan divertir a la familia completa. Aprovecha el equipo que formas con tu familia. Salgan a acampar entre la naturaleza, ahí no les puede faltar la clásica fogata rodeada de historias. Será un momento idóneo para enseñar y aprender de tus hijos. Cuéntales relatos ficticios o historias verdaderas en las que el cambio de entonación vitalice lo peligroso o remarque lo emocionante. Cede el turno a tus hijos para la narración de cuentos o experiencias propias. Esto redituará en conocerlos mejor.
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Actividades recreativas
No es casualidad que las artes se vean como una actividad recreativa, ya que con ellas el humano se recrea a sí mismo. Al crear cosas nuevas con tus manos estás aportando al mundo parte de tu mundo interno. Tus sensaciones, percepciones del mundo e incluso las frustraciones o traumas pueden descansar en el lienzo de una pintura. Al final de cuentas el beneficio de expresarte será sacar lo que puede estar necesitando salir de ti. Sincérate con alguna actividad artística como lo hacías en el jardín de niños. Y no te detengas por las críticas de los demás.
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Una cascarita
De niño seguramente te encantaba salir a jugar a la calle partidos de fútbol con tus amigos. Las frecuentes "cascaritas" pueden regresar a tu vida si las realizas con tus hijos o parientes pequeños. Instrúyelos como si fueras su entrenador, ponte en el papel de árbitro o simplemente sé otro miembro más del equipo. El punto principal es que te diviertas como si fueras uno de ellos. La diferencia de altura la regulará tu corazón de infante.
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Juega con tus hijos
Una de las grandes ventajas de tener hijos pequeños, es que puedes ser siempre su compañero de juegos. Así que, curiosamente, a la hora de volverte padre o madre, te sitúas en una época de tu vida que ya habías olvidado. La circunstancia de ser padre te coloca de nuevo, paradójicamente, en tu etapa infantil. Tu hijo te refleja tus ganas de seguir jugando en la vida sólo que ahora con él como tu mejor amigo.
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Expresiones faciales
Que las arrugas no te detengan para hacer las muecas y gestos que quieras. Regálale a tu hijo una serie de expresiones faciales que lo hagan imitarte y fortalezca sus músculos faciales al sonreír. Recuerda que la risa es una de las mejores terapias para una vida sin estrés. Aprovecha la compañía de tu hijo o de cualquier niño para debutar como un actor o comediante, para quien su mayor reto es portar alegría al mundo entero.
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La armonía de la música
Si existe alguna actividad que siempre te ha interesado, pero de la que hasta el momento sólo has sido parte de ella como espectador, ya es hora de ser ejecutante. Si la música, por ejemplo, ha sido una actividad que se quedó en el saco del olvido, rescátala. Inscríbete a un curso o contrata un maestro particular que se adecúe a tus necesidades. ¡Y pon tus manos a la obra! Nunca es tarde para aprender algo nuevo y demostrarte a ti mismo de las otras facetas de las que eres capaz. Como un niño atrévete a realizar tus sueños.
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