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Cómo congelar tomates frescos de forma rápida y fácil

Actualizado 17 abril, 2017

Los tomates frescos son un alimento básico en verano en todos los Estados Unidos. Al ser un alimento perecedero, tienen el mejor sabor cuando se cultivan y se consumen localmente. Los tomates embarcados a mercados de Estados Unidos en invierno suelen ser blandos, por lo que los cocineros conservan los tomates frescos para usarlos más tarde. Algunos cocineros enlatan salsas de tomate y otras salsas, pero el método más fácil de conservación conlleva el congelado de los tomates cuando están frescos. Los tomates frescos congelados se mantienen entre 6 y 8 meses, si los conservas con cuidado para evitar que se quemen con el frío. Intenta esto la próxima vez que tengas un exceso de tomates a mano.

Instrucciones

  1. Llena un bol grande hasta la mitad con una mezcla de agua y hielo. Deja aparte el agua helada.

  2. Llena una cacerola grande hasta la mitad con agua. Colócala en el fuego, a fuego alto. Deja que el agua se caliente mientras tu preparas los tomates.

  3. Lava los tomates sujetándolos bajo el chorro de agua durante 15 o 20 segundos. A medida que los enjuagas, usa tus dedos para apartar cualquier suciedad pegada a la superficie del tomate. Repite hasta que termines de lavar cada tomate.

  4. Seca cada tomate con una toalla de papel o trapo limpio. Retira los tallos partiéndolos con tus dedos.

  5. Controla el recipiente con agua para ver su estado. Una vez que el agua está hirviendo, baja el fuego a medio para conservar el hervor.

  6. Tira todos los tomates que puedas en el agua de una vez sin que el agua se desborde. Déjalos entre 30 y 45 segundos.

  7. Retira la cacerola del fuego, y vierte los tomates y el agua caliente en el colador.

  8. Sumerge los tomates en el bol de agua helada para el proceso de cocción. Déjalos allí durante cinco minutos, hasta que los centros se enfríen.

  9. Retira todos los tomates del agua helada. Seca con las toallas de papel o con el trapo.

  10. Retira las pieles con tus dedos. El proceso de escaldado ayuda a que se retiren fácilmente.

  11. Corta los tomates en dados o en rodajas y coloca 2 tazas de tomates en una bolsa para congelado de 1 cuarta. Retira todo el aire que puedas de las bolsas, y séllalas bien. Repite hasta que termines de guardar todos los tomates escaldados.

  12. Apila las bolsas de tomates en tu congelador para usarlos más adelante.

Consejos

  • Si lo deseas, puedes evitar el escaldado y dejar la piel de los tomates. Esto acorta el proceso considerablemente, pero la piel puede ponerse correosa en el congelador. Si quieres que tus tomates sirvan para una buena salsa o sopa, las pieles podrían ser inadecuadas.
  • Si tienes un sellado al vacío, úsalo en lugar de las bolsas de congelación. Esto alarga la vida de los tomates congelados protegiéndolos contra las quemaduras por congelación hasta un año.
  • Usa los tomates congelados para hacer salsas para pasta, sopas, salsas y otras recetas en tu repertorio que lleven tomate fresco.

Advertencias

  • Descarta los tomates que se quemen si se almacenan congelados. Estos se incrustan como caparazones de hielo. Los tomates podrían aparecer descoloridos. Su olor como es como de moho y son inseguros para el consumo.

Necesitarás

  • Tomates frescos, cualquier cantidad
  • Toallas de papel o toallas de tela limpias
  • Una cacerola grande
  • Un bol grande
  • Un cuchillo de sierra
  • 1 taza de medir sólidos
  • Bolsas de plástico de 1 cuarto, para congelar