Cómo conservar las hojas de menta

Escrito por heide braley Google | Traducido por beatriz sánchez
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Cómo conservar las hojas de menta
La menta fresca puede ser utilizada en multitud de platos.

Quizás has estado caminando al borde de un arroyo y has descubierto el olor a menta flotando en el aire. Encontrar menta salvaje es divertido, y por supuesto puedes trasplantarla para que crezca en tu jardín. Durante los meses cálidos de verano, la menta crece en abundancia, pero en cuanto llegue la primera helada, las hojas se volverán negras y se marchitarán muy rápido. Prepararte con tiempo para conservar algunas hojas de menta para el invierno te permitirá disfrutar de ese sabor fresco hasta que vuelva la primavera.

Nivel de dificultad:
Moderadamente fácil

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Instrucciones

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    Recoge tu menta a primera hora de la mañana, cortando ramas de 12 pulgadas (30 cm) con un par de tijeras afiladas. Agítalas bien para asegurarte de que no hay insectos perdidos en las hojas o tallos. Enjuaga los cortes debajo de agua fría y ata un trozo de cuerda de algodón alrededor de la base de los tallos. Cuélgalas para que se sequen en una zona seca y oscura donde los insectos y arañas no las alcancen. Después de unos pocos días, deberían estar secas y quebradizas, y podrán ser machacadas y desmenuzadas en un recipiente para ser utilizadas como hojas secas de té.

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    Congela la menta para mantener su sabor fresco. Recoge la menta fresca por la mañana y retira los tallos. Simplemente mételas en el recipiente para congelador adecuado que prefieras y guárdala en tu congelador hasta que estés preparado para usarla. Si se congelan formando un bloque, puedes machacarla usando una cuchara fuerte de madera. Estas hojas congeladas se marchitarán cuando se descongelen, pero seguirán teniendo los aceites esenciales y el sabor fresco.

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    Recoge las hojas de menta fresca a primera hora de la mañana y enjuágalas. Agita para quitar el exceso de agua. Retira las hojas de los tallos y colócalas en un tarro decorativo o botella. Cuando hayas colocado un taza de hojas en el tarro o botella, vierte aproximadamente un cuarto de vodka. Cúbrelo y deja que repose en un lugar fresco y oscuro. El alcohol disolverá los aceites esenciales y sabores y dejará un vodka con un sabor muy fuerte a menta que puede ser usado de esta forma o para dar sabor a las comidas. Cuanto más tiempo repose, más sabor tendrá.

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    Añade hojas de menta recién recogida a un sencillo jarabe de azúcar y ponlo a hervir. Apaga el fuego y viértelo en botellas. Puedes dejar las hojas parar conseguir un sabor más fuerte, o retirarlas justo antes de embotellar. Sigue las instrucciones del enlatado de mermelada y gelatina para almacenarlo sin refrigeración. Este jarabe tiene un estupendo sabor a menta fresca que puede ser utilizado en bebidas, helados u otras recetas con jarabe de menta.

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    Coloca una capa de hojas secas y frescas en una capa de azúcar granulado. Cúbrelo con otra capa de azúcar. Sigue haciendo capas hasta que el recipiente esté lleno. Ajusta fuertemente la tapa y guárdalo durante aproximadamente un mes. Las hojas secas o el azúcar de menta pueden ser ahora utilizados en varias recetas. El azúcar de menta es un endulzante estupendo para el té.

Consejos y advertencias

  • No dejes fuera la menta durante mucho tiempo antes de conservarla. Esto ira en contra de tu propósito y saboteará tus esfuerzos.

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