Cómo hablar en público sin ponerte nervioso

Escrito por contributing writer | Traducido por carlos alberto feruglio
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Cómo hablar en público sin ponerte nervioso
Habla en público sin ponerte nervioso. (Comstock/Comstock/Getty Images)

Varias encuestas han mostrado que los estadounidenses temen hablar en público más que... la muerte. Mientras que algunas personas nunca se convertirán en oradores confortables, con dominio, la mayoría de las personas tienen la capacidad de convertirse en al menos competentes si son capaces de superar sus miedos. Si se trata de un brindis en una boda, una charla en la escuela o en la iglesia, o una presentación en la oficina, hablar en público es a menudo necesario en nuestras vidas. Así que, ¿por qué no aceptar e incluso aprender a disfrutar de ello? Éstos son algunos consejos para ayudarte a hacer precisamente eso.

Nivel de dificultad:
Moderado

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Instrucciones

    Instrucciones

  1. 1

    Escribe tu discurso palabra por palabra solo si piensas que necesitas hacerlo. Si no has dado muchos de ellos antes, o si no sabes tu tema muy bien, es posible que desees escribir el texto palabra por palabra. Pero si lo escribes en su totalidad o no, asegúrate de elaborar un esquema cuidadosamente planificado que contenga todos los puntos principales de tu discurso.

  2. 2

    Habla desde el esquema en lugar de leer el discurso palabra por palabra. Tomará un tiempo antes de que te sientas cómodo al hacer esto, pero hablando extemporáneamente a partir de uno es mucho mejor que leer algo de un trozo de papel, ya que suena más natural y mejora tu capacidad de conectarte con tu público. También es preferible a "improvisar" y hablar sin ni siquiera un esbozo, ya que te da una estructura y una "hoja de ruta" para tu discurso, y te asegura de que cubras todo el contenido y sólo aquel que pretendes cubrir.

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    Practica, practica, practica tu discurso con anticipación. Una de las principales causas de los nervios es saber que no estás completamente preparado. Cuanto más preparado y pulido sea tu desempeño, menos razones tendrás para el nerviosismo.

  4. 4

    Tolera y aprende a vivir con un cierto grado de nerviosismo. Una cantidad moderada de nervios en realidad no es algo malo, porque te mantiene fuerte y alerta. No trates de fingir que no estás nervioso en absoluto. En su lugar, canaliza esa energía nerviosa en centrarte en tu discurso, qué punto estás haciendo, adónde te diriges luego y si te estás conectando con el público. Obviamente, el nerviosismo en exceso puede ser paralizante, y tu nivel de ansiedad disminuirá gradualmente a medida que adquieras más experiencia y confianza.

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    Mira justo encima de las cabezas de tus miembros de la audiencia. Si el contacto visual directo aumenta tu nivel de ansiedad, entonces no lo hagas. Es tan simple como eso. Mira las coronas de sus cabezas en su lugar, y desplázate hacia atrás y adelante a través de la audiencia como si estuvieras haciendo contacto visual con cada uno de ellos. Es probable que, la mayoría de ellos ni siquiera se de cuenta de que no los estás mirando directamente. Con el tiempo, a medida que te conviertas en un orador con más experiencia, esto probablemente no será un problema y podrás hacer cómodamente el contacto visual constante con tu audiencia.

  6. 6

    Relájate y sé paciente contigo mismo. Convertirte en un orador pulido lleva tiempo, pero la mayoría de la gente tiene la capacidad innata de convertirse en al menos un hablante competente una vez que ha conquistado sus temores iniciales. Al igual que con cualquier otra habilidad, cuanto más hables delante de los demás, más competente te volverás.

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