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Juegos para niños de 5 a 7 años en el interior de la iglesia

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A los niños de 5 a 7 años de edad les gustan los juegos emocionantes y llenos de energía. Para que éstos jueguen en el interior de la iglesia es necesario que se les ayude a recordar los versículos de la Biblia o a practicar la buena conducta. La recompensa para estos juegos puede ser material o moralmente gratificante. Los que decidas hacer con niños pequeños en el interior no son iguales a los que se llevan acabo al aire libre.

El versículo increíble

Children to keep for hands of father and jump. focus on children image by Pavel Losevsky from Fotolia.com

El juego del versículo increíble es perfecto para los niños de 5 a 7 años de edad. Ajusta el grado de dificultad para el grupo. Escribe un versículo de la Biblia en una pizarra o dibuja un laberinto. Al final dibuja un corazón. Cubre la unión entre el verso y el laberinto. Recita el versículo con los niños hasta que creas que lo saben muy bien. Borra unas pocas palabras de éste.

El juego comienza cuando tú destapas el tablero completo. Pide a los niños colocar las palabras correctas para completar el versículo de la Biblia. A medida que cada uno elige correctamente se le permite avanzar en la dirección siguiente en el laberinto. Al final, el corazón significa que han guardado el versículo en sus corazones.

Arrojar la piedra a Goliat

Children with Flowers image by Zozobythesea from Fotolia.com

A los niños les encanta arrojar la piedra a Goliat. Este juego ofrece a los adultos la oportunidad de contarle a éstos la historia de David y Goliat. Haz un dibujo de Goliat en el pizarrón o imprime una imagen desde Internet. Puedes cortar papel y formar pequeñas piedras que los niños usarán en el juego. Véndale los ojos con un pañuelo y dales la vuelta un par de veces. Deja que cada uno arroje una piedra e intente golpear la frente de Goliat. El que llegue más cerca gana.

Escritores de los Evangelios

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Coloca a los niños en un círculo. Asígnales un nombre o un número en el orden de Mateo, Marcos, Lucas, Juan y, después, uno, dos, tres y así sucesivamente. Mantén el ritmo del juego en marcha con este patrón: plaf, plaf, aplaudir, descanso, plaf, plaf, aplaudir, romper (romper el silencio). El niño con el nombre de Mateo comenzará diciendo: "Mateo" y luego seleccionará el nombre de otro de los jugadores o el número. Ese niño va a decir su nombre o el número seguido del nombre de otro o un número. Por ejemplo, "Mateo, seis", mientras que los otros siguen el ritmo. Esto continúa así hasta que pierde su turno. Cuando esto sucede, el siguiente se convierte en el último número y todos los demás se mueven de su lugar. Por ejemplo, si uno de siete años tomara ahora el número 10, éste es el último en el juego y se convierte en el niño de ocho, siete y así sucesivamente. El objetivo de este juego es llegar a ocupar el lugar de Mateo, para que a los niños se les permita llamar a Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Ellos esperan que éste se confunda para poder ser el primer interlocutor.