Por qué la lechuga se pone amarilla

Escrito por carol sarao | Traducido por gabriela alessandrello
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Por qué la lechuga se pone amarilla
Inspecciona regularmente la lechuga para ver si tienes hojas o manchas amarillas. (Zedcor Wholly Owned/PhotoObjects.net/Getty Images)

La lechuga es una de las plantas que crece con mayor facilidad durante las épocas frías, se trata de una planta resistente que soporta las heladas leves. En algunas regiones más templadas, puedes cultivarla anualmente tanto en primavera como en otoño. La lechuga de hojas sueltas es la que crece más rápido y requiere menor mantenimiento de entre las cuatro variedades disponibles: beluga, romana, francesa, batavia. La lechuga es robusta pero no es invulnerable. Hay varios factores, desde cuidados no apropiados hasta enfermedades, que pueden hacer que las hojas se vuelvan amarillentas o cloróticas. Identificar la causa correctamente es esencial para poder corregir el problema.

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Deficiencias minerales

Las hojas amarillas en la lechuga pueden ser un síntoma clásico de deficiencia de nitrógeno. En algunas regiones, esto suele ocurrir durante la primavera, cuando la tierra pierde nutrientes debido a la lluvia. Según la Sociedad de horticultura real (Royal Horticultural Society), colocar abono orgánico alrededor de la base de la lechuga, como por ejemplo estiércol de vaca u hojas podridas, puede servir para renitrogenizar la tierra. Para obtener una solución más rápida, aplica un fertilizador con alto contenido de nitrógeno, por ejemplo, sulfato de amonio. Sigue las instrucciones de la etiqueta para saber las cantidades. La deficiencia de magnesio también puede causar manchas amarillas, usualmente entre las venas de las hojas. La deficiencia de minerales, más comúnmente en tierras livianas y arenosas puede producirse por un uso exagerado de fertilizantes con un alto nivel de potasio. La sociedad aconseja usar sales Epsom, o sulfato de magnesio, alrededor de las raíces a una proporción de 1 onza por yarda (29,5 ml por metro).

Exceso de agua

Según el sitio web VegetableExpert, regar de más puede hacer que las hojas se vuelvan amarillentas o se caigan. Una regla general dice que la mayoría de las lechugas deben regarse cada seis a 10 días, a una profundidad de 15 pulgadas (38 cm). Tendrás que ajustar la frecuencia de riego de acuerdo al clima, la lluvia puede reducir la necesidad de regar, pero si hay muchos días seguidos de calor es posible que debas regar más frecuentemente. Un riego profundo pero poco frecuente es mucho más efectivo que un riego frecuente pero superficial ya que de este modo no se logra que las raíces se fijen bien.

Enfermedades con hongos

Las manchas amarillentas pálidas en los lados superiores de las hojas de lechuga madura son un signo clásico de mildiu, cuyo nombre científico es Bremia lactucae. Si un par de días después de que salgan las machas, se forma una película blanca y esponjosa, se confirma el diagnóstico. Luego de que se dan las manchas amarillas inicialmente, el tejido se vuelve marrón. Los investigadores de la Universidad de Florida reportaron que el mildiu se puede tratar con fungicidas, como la acilalanina y maneb. Si el mildiu es un problema en tu zona, puedes usar variedades resistentes a dicho hongo. No riegues a las plantas por encima, ya que eso puede salpicar a las demás hojas y no coseches las hojas cuando estén mojadas.

La enfermedad de Panamá o Fusarium oxysporum suele comenzar con manchas rojizas y amarronadas que van desde la raíz hasta la parte superior de la lechuga y luego surgen manchas amarillas que se vuelven amarronadas o negras. Quita las plantas infectadas rápidamente y deséchalas en un contenedor cerrado. La mejor defensa contra la enfermedad de Panamá es comprar semillas de lechuga que hayan recibido tratamiento fungicida.

Requerimientos

Si la lechuga se cuida adecuadamente, podrás evitar infecciones y deficiencias minerales. Según la extensión de la Universidad Estatal de Ohio (Ohio State University Extension), la temperatura ideal para el crecimiento es de 45 grados F (7 C) y 65 F (18 C); temperaturas mayores dañan a las plantas y pueden hacer que la lechuga tenga un sabor amargo. La tierra debe estar húmeda y tener mucha materia orgánica y un buen drenaje. Su acidez debe ser leve con un pH de entre 6 y 6,5. Para que haya una buena circulación de aire, coloca las plantas con una separación de 12 pulgadas (30 cm).

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