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Los lugares más raros de Europa

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Introducción

El continente europeo cuenta con infinidad de parajes misteriosos. Algunos de ellos parecen escenarios de otro mundo. Los hay románticos, majestuosos o sobrecogedores. Montañas cavernosas y agrestes valles formados durante millones de años, túneles con mágicas leyendas y lagos de colores. Todos son obras de una naturaleza caprichosa, y están ahí para sorprenderte. Sé valiente y elige algún lugar de los que se proponen a continuación para tus vacaciones.

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Pripyat, la ciudad fantasma

El 26 de abril de 1986 tuvo lugar el trágico accidente en la Central Nuclear de Chernobyl. Pripyat era entonces una próspera ciudad construida para los trabajadores de la planta. Sus 50.000 habitantes fueron evacuados días después de la explosión, y ya no volvieron. Ahora, invadida por los árboles y la maleza, Prypiat permanece como emblema de la era soviética. Sus viviendas abandonadas conservan en su interior muebles rotos, libros, y polvorientas muñecas con aspecto siniestro. Los edificios públicos se han convertido en un auténtico museo, visitado por muchos turistas.

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Capilla de Rennes-le-Château

Rennes-le-Château es un lugar estremecedor, situado en la Provenza francesa. Cuentan que alberga secretos ancestrales, como el tesoro del templo de Salomón, que los visigodos saquearon de Roma en el año 410 de nuestra era. Una enigmática teoría afirma que María Magdalena desembarcó en esta región junto a un hijo de Jesús, originando una dinastía mesiánica. Tras descubrir unos pergaminos, un sacerdote llamado François Saunière hizo fortuna misteriosamente y añadió una estatua del diablo, que sustenta la pila bautismal. En el dintel de la puerta figura la inscripción "Terribilis est locus iste" (Este lugar es terrible).

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Las Cuevas de Hielo de Eisriesenwelt (Austria)

Las grutas de hielo de Eisriesenwelt son las más largas del mundo. Su estructura laberíntica con estalactitas de hielo es un bello espectáculo, que fascina al visitante. Sólo una pequeña parte puede ser visitada por el público, para evitar riesgos de perderse o tener accidentes. Esto basta para contemplar los mágicos efectos de esta prodigiosa obra de la naturaleza.

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Los monasterios colgantes de Metéora, Grecia

La palabra griega “Metéora” quiere decir suspendido en el aire. Un nombre apropiado, pues los monasterios de Kalambaka, se asientan en lo alto de las rocas, a 550 metros de altura. Estos grandiosos edificios se construyeron en el siglo XIV como lugares de meditación para los antiguos sacerdotes griegos. Algunos de ellos sólo eran accesibles mediante cuerdas, a las que se ataban los monjes. En la actualidad, sólo unos pocos quedan en pie.

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Castillo de Drácula, Rumanía

En la región de Transilvania se encuentra el castillo de Vlad III o Vlad Tepes, un antiguo príncipe de Valaquia. Este personaje inspiró a Bram Stoker para crear su mítico Drácula, por lo que la historia y la leyenda se vuelven inseparables. Bran es una fortaleza medieval del siglo XIII construida por los caballeros teutónicos. Gracias al inmortal vampiro, se ha convertido en una atracción turística. Vlad el Empalador se ganó este sobrenombre por su sangrienta costumbre de atravesar a sus enemigos con estacas y recrearse con su agonía. .

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Poveglia, la isla sin retorno

Poveglia es una de las 118 islas que afloran en la Laguna Veneciana, al norte de Italia. Los pescadores evitan acercarse a ella, pues en ocasiones han capturado restos humanos carbonizados. Desde época romana, la isla se utilizó para aislar a los afectados de peste bubónica, enfermedad que azotó Europa a lo largo de siglos. Para combatirla lanzaban a los enfermos a las piras crematorias aún estando vivos. En el año 1922 construyeron un centro psiquiátrico, y sometieron a los recluidos a terribles experimentos. Muchos afirmaban escuchar los lamentos de los espíritus.

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Túnel de los enamorados en Ucrania

Este lugar, próximo a la localidad ucraniana de Klevan, es sin duda más amable que el anterior. Se trata de una vía de ferrocarril abandonada, sobre la cual se ha formado una bóveda vegetal. El resultado es un túnel provisto de gran encanto, que atrae a las parejas de enamorados. Durante la II Guerra Mundial, un tren ruso que circulaba por esa vía fue alcanzado por la aviación alemana, produciéndose una masacre. Este hecho no ha impedido que la vía se convierta en un romántico escenario, propio de un cuento.

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Stonehenge, Inglaterra

Stonehenge es un monumento megalítico que fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Se alza sobre un pequeño monte en la campiña de Wiltshire, al sur de Inglaterra. Su estructura consiste en dos círculos concéntricos de piedra cuya antigüedad supera los 5.000 años. El fin para el que fue construido es un enigma. También se desconocen las técnicas que permitieron a sus constructores levantar piedras de más de 50 toneladas. Las principales teorías apuntan a que fue un templo, un calendario gigante o un observatorio astronómico.

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Selva Negra, Alemania

El Bosque Negro es una extensa cordillera boscosa situada en el estado de Baden-Württember. Una región misteriosa y legendaria, que te adentrará en la cultura del sur de Alemania. En ella puedes visitar ciudades medievales llenas de historia. Freudendstadt fue un antiguo refugio de protestantes, y Furtwangen, el origen de los relojes de cuco. Los enormes pinos negros de Simonswald son otro aliciente para los amantes de la naturaleza. La zona está preservada por los voluntarios de Schwarzwaldverein, un antiguo club de montañeros.

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Ochate, el pueblo del infierno

Ochate es un pueblo abandonado que se ubica en la provincia de Burgos, España. Una serie de avistamientos ovni, fenómenos paranormales y desapariciones le han valido el calificativo de "pueblo maldito". En él, apenas se conservan la torre de su iglesia, dos casas contiguas y una ermita. Su pequeña población, compuesta por apenas diez familias, sucumbió en el siglo XIX por una oleada de enfermedades. Desde entonces, permanece deshabitado, a excepción de los fantasmas que parecen pulular por sus ruinas. ¿Te atreverías a pasar allí una noche?

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Las Catacumbas de París

Los amantes de lugares macabros pueden pasar un buen rato visitando las famosas Catacumbas de París. Este entramado subterráneo de cámaras y pasadizos formaba parte de una cantera de época galorromana. En el siglo XVIII, decidieron trasladar allí los millones de huesos acumulados en el cementerios de Les Halles. Decidieron disponerlos unos sobre otros, formando un curioso muro, bajo el que pueden verse altares con inscripciones en latín. La galerías tienen una extensión de 300 kilómetros, y cuentan con accesos secretos a través de las alcantarillas o el metro.

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Río Tinto, España

El Río Tinto y las minas de igual nombre se ubican en el suroeste de España. Las aguas de este río muestran un color rojizo intenso, que recuerda al de la superficie de Marte. Su ph es muy ácido (Ph 2) y están pobladas por bacterias aerobias extremófilas, de gran interés para los científicos. La alta concentración de metales pesados que contienen son las que producen ese color característico. El resultado es un paisaje singular, más propio de un planeta lejano.

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Cementerio de Highgate, Londres

Los siete magníficos son un conjunto de cementerios creados en Londres durante el siglo XIX. El tercero de los siete se llamó Highgate, y fue diseñado por el arquitecto Stephen Geary. La zona de enterramientos está comunicada con los edificios por una red de senderos diseñados por el paisajista David Ramsay. La Avenida Egipcia es la vía que conduce a los principales edificios. Está flanqueada por columnas de inspiración egipcia, y llega hasta el Círculo del Líbano. A los lados del pasillo circular están las catacumbas, y en la zona este las tumbas más ilustres.

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La Torre de Londres

La Torre de Londres se alza a orillas del río Támesis, junto al puente homónimo. Construida por Guillermo I El Conquistador en el siglo XI, se destinó como prisión, fortaleza y depósito. Entre sus muros fueron encerrados y ejecutados muchos personajes ilustres, por lo que en la actualidad se habla de apariciones fantaasmales. Su carácter inexpugnable la ha convertido en el lugar ideal para guardar las joyas de la Corona británica.