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El mundo de los padres y sus hijos pre-adolescentes

Escrito por shannon philpott Google | Traducido por florence e. smith

La paciencia, la comprensión y el amor ayudan a los niños a navegar por este período crítico.

El mundo de los padres y sus hijos pre-adolescentes

La comunicación es la clave para mantener una relación saludable entre un pre-adolescente y sus padres.

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Los padres deben ser persistentes y trabajar para quebrar los muros que los pre-adolescentes suelen construir, ya que se sienten frágiles y exploran su independencia.

— Heather Shannon, consejera licenciada, Chicago.

Los años de pre-adolescencia pueden ser un momento peligroso y apasionante para los chicos. Y los padres, les siguen la corriente. Mas allá de estar conscientes de los desarrollos físicos y emocionales, los pre-adolescentes transcurren su camino a la adolescencia con una inocencia infantil. Puede que los años de pre-adolescencia pongan a prueba la fortaleza y la paciencia tanto de los niños como de sus padres. Sin embargo, no tiene que terminar en un juego de supervivencia del más apto, aunque las hormonas florecen y los temperamentos estallan. La clave para conservar una relación saludable entre padres e hijos requiere una comprensión sobre los problemas y la libertad que deben afrontar diariamente.

La lucha natural

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Elizabeth Hartley-Brewer, especialista en educación y autora de "Talking to Tweens", afirma que los pre-adolescentes típicos suelen buscar su individualidad mientras intentan descubrir su propia identidad.

"Los pre-adolescentes están explorando su sensación creciente de ser ellos mismos mientras comienzan a separarse de sus padres y explorar cómo actuar dentro de los limites de su género", afirma. "La pregunta es, ¿Quién soy yo ahora?"

Como madre de pre-adolescentes, Hartley-Brewer indica que aparecen las presiones sociales, junto con la popularidad entre amigos, la moda y la autoestima.

"Para los adolescentes, lo importante de las amistades es la opción y autonomía, precisamente porque comienzan a usar a sus amigos para fortalecer su individualidad", afirma. "Ya no les gusta que los obliguen a jugar con los hijos de nuestros mejores amigos o con los vecinos- deben escogerlos ellos mismos".

Además, la pre-adolescencia es la etapa en la cual la libertad les atrae, pero no siempre está a su alcance.

"Los chicos tienen una fascinación implacable en cuanto a lo prohibido", indica Hartley-Brewer. "Siempre está presente, pero se torna más evidente en etapas clave de su desarrollo, cuando los niños anhelan ser más independientes".

Según Hartley-Brewer, las presiones escolares pueden traer tanto cambios negativos como positivos para un pre-adolescente. Un día duro en la escuela puede resultar en una tarde dura en casa.

"La escuela forma una parte muy importante en la vida de cualquier niño, y los padres deben comprender las experiencias buenas y malas de sus hijos."

La brecha generacional

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Los pre-adolescentes afrontan los mismos conflictos sociales que sus padres años atrás. Sin embargo, Duffy indica que los padres deben conocer que los cambios sociales implican desafíos adicionales para los niños de ahora. Primero y principal, los pre-adolescentes modernos tienen complejos con los dispositivos de comunicación que los padres nunca vivieron a dicha edad.

"Los pre-adolescentes se comportan de manera muy similar a los de la generación pasada", según Duffy. "Debido al acceso que tienen a la información con los nuevos medios de comunicación, los niños simplemente están creciendo más rápido, a veces aun más rápido que sus mentes".

Heather Shannon, una consejera de escuelas secundarias y psiquiatra con base en Chicago, afirma que el acoso a través de Internet y la adicción a la Red son prominentes en los pre-adolescentes de esta época. Incluso ocurre en las escuelas que no permiten que los niños usen teléfonos celulares en clase.

"Dicha práctica es tan omnipresente, que los profesores ya no pueden controlarlo", indica.

La adicción a la Red plantea un desafío en casa.

"En lugar de hacer tareas o disfrutar la cena con la familia, están mandándole un mensaje a alguien", indica Shannon. "Los niños ya no tienen conversaciones telefónicas reales. Simplemente se mandan mensajes durante horas al mismo tiempo".

Aunque las adicciones suelen conllevar a colapsos comunicacionales, las burlas mediante la web pueden literalmente paralizar a un pre-adolescente de por vida.

"Los pre-adolescentes actuales no tienen la suerte de olvidar los errores", dice Kim Estes, una experta en la seguridad de los niños en Savvy Parents Safe Kids, con base en Washington. "La red y los sitios de redes sociales dejan una marca permanente y un recuerdo de lo que los pre-adolescentes dicen y hacen durante mucho tiempo. Los niños de esta edad no captan la permanencia de sus actos ahora y de cómo pueden impactarlos a futuro".

Shannon ha sido testigo de estos casos en la práctica.

"En la Red, los niños dicen cosas que no dirían en persona- el chisme y el drama se esparcen mucho más rápido en Internet, las imágenes se suben para que todos puedan verlas, y siempre hay demasiada gente involucrada en el conflicto", indica Shannon.

Esta es otra razón por la cual los adultos deben mantenerse al día con lo que hacen sus hijos en la Red. Los padres incapaces de interesarse en la Red pueden terminar desconectándose aún más de sus hijos.

"Actualmente, los niños son usuarios poderosos de la tecnología, y necesitan una guía y un ejemplo de los adultos en sus vidas", según afirma Estes.

Fortalecer la relación pre-adolescente-padre

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Reconocer los nuevos desafíos de tu hijo es un comienzo, pero abrirse a la comunicación puede ayudar a la familia completa a adaptarse a los cambios sociales y emocionales del niño.

Según Shannon, aunque tu hijo pre-adolescente seguramente ponga los ojos en blanco y suspire cada vez que entres a la habitación, seguramente sea solo una actuación.

"Lo que comprendí de los pre-adolescentes es que aún quieren tener una buena relación con sus padres, incluso cuando pretenden no quererlo", indica Shannon. "Los padres necesitan ser persistentes y trabajar mucho para romper los muros que los niños suelen construir porque se sienten frágiles y están explorando su independencia"

Shannon sugiere preguntar qué necesita tu niño- no lo que él quiere-, y tratar de comprender su punto de vista, aunque no concuerdes con él.

Estes afirma que el diálogo consistente es importante. Debería ser parte de la rutina diaria.

"Una manera simple y no-invasiva de conectarte con tu hijo pre-adolescente es compartir la mejor y la peor parte de sus días juntos", indica. "Puede que sólo consigas respuestas monosílabas, pero crear un espacio predecible para que ellos hablen cada día es esencial".

Las conversaciones saludables sobre las citas, sexo, alcohol y drogas también son cruciales. Aunque sea incómodo, un pre-adolescente aprenderá dichas cuestiones de una forma u otra. Los expertos indican que los niños necesitan saber qué piensas de cada cuestión, y los padres necesitan saber de los sentimientos de sus hijos y sus niveles de comprensión.

Un diario compartido puede brindarle al pre-adolescente un espacio para anotar preguntas que se siente incómodo de preguntar cara a cara. Estes dice que dicho diario le da a los padres tiempo para elaborar respuestas planeadas a preguntas difíciles.

Mirian Jochnowitz, una educadora de padres y mediadora de familias, afirma que los padres tienen demasiado que aprender durante esta etapa de la vida de sus hijos.

"Los padres necesitar reconocer que su rol están cambiando- se trata menos de imponer y más de guiar", indica. "Los niños necesitan que les permitan cometer sus propios errores hasta algún punto. En general, los niños que han tenido la oportunidad de aprender de sus propios errores estarán más seguros que aquellos que todavía no hayan desarrollado sus opiniones"

Saber que un padre estará ahí para apoyar cuando cometan errores es la clave para mantener una relación abierta con tu hijo pre-adolescente, afirma Jochnowitz.

Mantén una puerta abierta para que puedan pedirte ayuda sin preocuparse de que tu reacción será "Te lo dije".

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