¿Cuál es el origen del divorcio?

Escrito por joseph nicholson | Traducido por mayra cabrera
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¿Cuál es el origen del divorcio?
El origen del divorcio es antiguo. (David De Lossy/Photodisc/Getty Images)

El famoso comediante Robin Williams dijo que la palabra divorcio proviene "de la palabra latina que significa arrancar los genitales de un hombre a través de su cartera". Si bien esto es, obviamente, humor, la palabra tiene origen latino y se relaciona etimológicamente a desviar, en el sentido de separar las cosas. El matrimonio siempre ha sido central para la mayoría de la civilización y la cultura, y hay pruebas de que el divorcio es tan viejo como la historia, con sus inicios en el pasado distante.

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Historia antigua

El divorcio se menciona en el Código de Hammurabi, la compilación de leyes escritas más antigua conocida. Se cree que se registró alrededor del año 1760 a.C. en Babilonia, Hammurabi se creía elegido por Dios para entregar las leyes a su pueblo. Sus reglas para el divorcio implican que la práctica ya existía en su tiempo, y, posiblemente, podría ser el origen del concepto de fallo de divorcios. Según el Código, un hombre podía divorciarse de su esposa si ella salía descubierta por la puerta, insistía en actuar tontamente o menospreciaba a su marido.

Historia grecorromana

Con una prevalencia de la prostitución y la homosexualidad, la antigua Grecia era una de las sociedades más sexualmente permisivas de la historia. No es de extrañar entonces, que el divorcio debería haber sido bastante común en su sociedad. El asunto era una preocupación legal y requería de la aprobación de un magistrado sujeto a motivos adecuados. La cultura militar más austera de los romanos comenzó con muy pocos divorcios. Fue sólo después de que la ciudad-estado se había convertido en una república y un imperio que los romanos ricos empezaron a ver el divorcio de forma más liberal. Los romanos podrían muy bien haber comenzado la práctica de divorcio sin culpa, con las autoridades legales que apenas participaban del todo en la institución. En cambio, las familias eran responsables de determinar si un matrimonio debía continuar.

Período medieval

Durante el período posterior al Imperio Romano, en el que la Iglesia católica era la institución central social y política en el oeste, el divorcio entró en decadencia. Jesús es citado en tres de los cuatro evangelios diciendo esencialmente que el divorcio es lo mismo que cometer adulterio. Dado que el adulterio está prohibido por los diez mandamientos, el divorcio era un pecado imperdonable y estrictamente prohibido por la Iglesia. Debido a que se mantuvo dominante durante tanto tiempo, esta actitud hacia el divorcio tuvo efectos muy duraderos aparentes incluso en la actualidad.

Divorcio en Inglaterra

La principal ruptura con la Iglesia católica sobre el divorcio llegó con Enrique VIII, que se casó inicialmente con Catalina de Aragón. Al igual que toda la nobleza española de la época, Catalina era católica. Enrique sabía que no podía obtener el divorcio y en su lugar buscó la anulación. Aunque originalmente fue otorgado por el arzobispo de Roma, fue rechazada por el Papa por motivos políticos. Como reacción, Enrique rompió con Roma, se nombró a sí mismo como la autoridad suprema de la Iglesia de Inglaterra y confirmó la anulación. Curiosamente, el divorcio todavía era ilegal en Inglaterra después de Enrique VIII. Debido a que la autoridad eclesiástica fue investida en el estado, sin embargo, el Parlamento y los tribunales especiales que estableció podían conceder nulidades, pero éstos sólo eran posibilidades concretas para los ricos y bien relacionados.

Divorcio estadounidense

Los orígenes del divorcio en los Estados Unidos provienen de su ascendencia británica. El régimen jurídico de las colonias y de la recientemente independiente nación se asemejaban a una versión simplificada y absolutamente pragmática del recargado y complejo sistema judicial Inglés. A falta de tribunales eclesiásticos independientes, la ley de matrimonio fue tratada como totalmente secular, como una forma de contrato. El divorcio no llegó a ser ni remotamente aceptable socialmente hasta la última mitad del siglo XIX, cuando la creciente clase media comenzó a inundar las legislaturas de divorcio y solicitudes de anulación.

Leyes formales de divorcio se establecieron en muchos de los estados, pero requerían el hallazgo de un fallo en el matrimonio, como el abandono, el abuso o el adulterio, a fin de que el divorcio se conceda.

Es sólo recientemente que las opiniones de Estados Unidos hacia el divorcio se han vuelto lo suficientemente relajadas para impulsar la adopción generalizada de leyes de divorcio sin culpa, en la que cualquiera de los cónyuges puede recibir un divorcio a voluntad, sin campos de prueba. Este enfoque evita que un cónyuge sostenga un matrimonio en contra de su voluntad y se hace eco de la postura adoptada por los romanos, que, decía, "matrimonia debent esse libera" ("los matrimonios deben ser libres").

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