Salud

Rutinas de ejercicios para niños

Escrito por em connell mccarty | Traducido por arcelia gutiérrez
Rutinas de ejercicios para niños

Ejercita con tus niños desde pequeño para que sigan tu ejemplo y los guíes a una vida sana.

Especialmente a edad temprana es importante asegurar que tu hijo haga ejercicio. La densidad ósea de tu hijo y masa muscular mejoran con el ejercicio. Su actitud y salud también mejoran. Para evitar hábitos de sedentarismo y problemas con la obesidad, necesitarás darle a tu hijo una rutina de ejercicio que ayudará a inculcarle el amor por estar en forma.

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Los básicos

La Asociación Nacional para la Educación Física y Deporte (NASPE, por sus siglas en inglés) recomienda que pases al menos 30 minutos al día haciendo ejercicios estructurados con tu niño, una hora con tu preescolar. También proporciónale al menos una hora de tiempo activo no estructurado. Puedes tener muchas oportunidades para ejercitar durante el día en vez de tratar de hacerlo todo al mismo tiempo. Cuando tu hijo está en edad escolar, asegúrate de que cubra una hora al día (en incrementos de al menos 15 minutos) de actividad física. Querrás motivar a tu hijo a hacer actividades que le ayuden a desarrollar resistencia, fuerza y flexibilidad.

Enséñale

El primer paso para llevar a tu hijo a una rutina de ejercicio es ser un buen ejemplo. Permite que tu hijo te vea ejercitándote. Cuando es un bebé, llévalo en la espalda para ir a escalar. Ponlo en un remolque para paseos en bicicleta. Tu bebé o tu pequeño hijo naturalmente copiarán lo que ven que haces. Si tu hijo intenta unirse contigo en una rutina de yoga o ejercicio aeróbico, motívalo y elogia sus esfuerzos. Explícale lo que estas haciendo y porqué lo haces. Aún más importante, juega con tus hijos. Cuando sigue siendo bebé, no será capaz de ejercitar, pero necesita ser activo. Interactúa con él con juegos simples de persecuciones, luchas, bailes y meneos. Mientras tu bebé vaya creciendo y llegue a edad preescolar, aprovecha su curiosidad y ansiedad para enseñarle sobre rutinas de ejercicio. Llévalo a caminar contigo. Sube la música y bailen. Enséñale a brincar la cuerda y a usar el "ula ula". Enséñale ejercicios básicos como abdominales, saltos con separación de las piernas, lagartijas y levantamientos. Desafíalo a ver si puede hacer lo que tú haces. Puedes enseñarle a estirar de la misma manera. Explícale sobre calentar los músculos antes de ejercitar y enfriarlos cuando hayan terminado.

Diversifica

Mantén tus opciones abiertas para rutinas de ejercicio e intenta diversificar para mantener el interés de tu hijo en edad preescolar, que aprenderá de cada experiencia nueva, y tu hijo adolescente, cuya atención te rodea. Pon atención a las actividades que a tu hijo le atraen. Probablemente tu hijo prefiera hacer una rutina de ejercicios y querrá seguir haciéndolo si es algo que disfruta. Puedes encontrar clases para tu hijo preescolar, tales como baile, gimnasio o fútbol, pero si no está interesado, será una pérdida de dinero. Si tu hijo preferiría pasar tiempo en el parque jugando en el patio de juegos, ofrécele la oportunidad. Los patios de juego ofrecen oportunidades para que tu hijo se ejercite escalando, corriendo, empujando columpios o colgándose de las barras. Hay posibilidades infinitas de rutinas de ejercicio para tu hijo. Asegúrate de incluir a tu hijo en la planificación de dichas rutinas. Si tu hijo se interesa, inscríbelo a una clase o a un equipo deportivo. Además de lo usual, sugiere diferentes ideas para ejercitar, como yoga, artes marciales, Frisbee o esgrima. Llévalo a patinar y a trotar. Encesta con el, juega tenis con el, patea un saco de boxeo con el, lleven a pasear al perro. Revisa videos de ejercicios y aprende una nueva rutina con él, llévalo al lago, una alberca o playa para nadar y hacer ejercicios de clavados.

Adáptate

Cuando el clima se torne malo, es fácil que la televisión, la computadora o los juegos de video llamen la atención de tu hijo, alejándolo de ti o a ti de él. Cuando está yendo a la escuela o el verano termina, el ejercicio no debería terminar. Asegúrate de que tu hijo continúe con su rutina de ejercicio. El clima riguroso no debe limitarte. Vístete apropiadamente y lleva a tu hijo a escalar o andar en bicicleta durante el clima de otoño. Sal a jugar fútbol con tu hijo en vez de sólo mirar televisión. Cuando la nieve o la lluvia caigan, llévalo a esquiar. También puedes llevarlo a andar en trineo como entrenamiento. Solo ir a caminar en la nieve de invierno puede activar el corazón y músculos de tu hijo. Si te cansas del frío (o el calor) del clima, llévalo a un gimnasio o centro comunitario para clases como nadar en una piscina. Usa las pesas del gimnasio para enseñarle sobre entrenamiento con peso y cómo beneficia al cuerpo. Preséntale varios equipos de ejercicio y observa si pueden tomar algunas muestras de clases juntos.

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