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Ventajas de ser pediatra

La pediatría es una de las especializaciones más bellas de la medicina. El trabajo del pediatra exige estar constantemente cerca de niños y atenderlos para cuidar su salud, y allí radica una de las mayores ventajas de esta profesión. El juego y el humor son elementos cotidianos de la rutina, que permite forjar una relación de calidez humana con los pacientes que suele perdurar en el tiempo. Además, desde su lugar el pediatra se convierte en una voz de confianza y referencia para padres y madres.

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Los más chicos

La especialización del pediatra es, precisamente, la principal ventaja de esta profesión. Día a día, el pediatra se encarga de atender niños de diferentes edades, y esa situación genera un intercambio muy especial. En esta especialización, el médico debe conocer a cada paciente y estar atento a los detalles que los niños brindan para encontrar síntomas y analizar su estado de salud. Para ello, se vale de recursos como el juego o el chiste para generar mayor interacción con los pequeños, y cada consulta adquiere una dinámica distinta, muy diferente a la que vive cualquier otro especialista.

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Las sorpresas

Trabajar constantemente con niños representa un desafío grande para cualquiera, pero la situación para los pediatras es aún más compleja porque en sus manos está el cuidado de su salud. Al atender a sus pacientes, el pediatra puede experimentar dificultades como la poca claridad de las explicaciones de los niños, el llanto u otras situaciones más desagradables como el pis o el vómito inesperado, que resultan apenas detalles cuando el pequeño devuelve una sonrisa, una palabra de afecto, un dibujo o algún otro presente. Son momentos de inigualable calidez humana que representan una de las grandes ventajas de esta profesión.

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La confianza

Asimismo, otra de las ventajas de ser pediatra es que en su persona se deposita la confianza de toda una familia. A partir de su formación médica, es quien asume la responsabilidad sobre el cuidado y la atención de los niños y, a su vez, el deber de llevar seguridad y tranquilidad hacia los familiares. Poder forjar ese vínculo de confianza y lograr fortalecerlo a lo largo del tiempo es un valor inigualable.

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El consultorio

Habitualmente el espacio de trabajo de los médicos suele ser algo monótono y aburrido. En general, las paredes de los consultorios son blancas y únicamente se ven los instrumentos necesarios para atender a los pacientes. En el caso de los pediatras, la situación es diferente. Para recibir a los niños los consultorios pediátricos están ambientados con colores y guardas infantiles, y eso convierte al día a día en una rutina más amena. Además, las salas de espera suelen ser ambientes más alegres, con muchos juguetes para que los pequeños se diviertan.

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Un rol educador

Además de atender la salud de bebés, niños y adolescentes, el pediatra tiene un importante rol de formador. La voz del médico es una palabra valorada y respetada tanto para su paciente como para los padres y familiares. Desde su lugar, el pediatra asume una gran responsabilidad al aconsejar con buenos hábitos no sólo en cuanto a la salud, sino también sobre la alimentación y otras prácticas que hacen a una vida sana en el presente y en el futuro. Ser escuchado y considerado por familias enteras reconforta y produce una inmensa satisfacción.

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Referencias