Cómo cultivar jícama

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La jícama (Pachyrhizus tuberosus) es una vid de la familia de las legumbres, que produce una raíz tuberosa comestible en lugar de una cosecha vegetal sobre la superficie. Sus ramas largas están cubiertas de grandes hojas y atractivas flores azules o blancas. Como comida, es baja en calorías (sólo 45 calorías por una taza de raíz cúbica), y es crujiente y jugosa, además de tener un sabor intermedio entre un agua de castañas y una manzana, que la hacen una excelente adición para ensaladas. Una vez que florece, la jícama produce vainas planas, similares a los guisantes. Estas no son comestibles y contienen toxinas que pueden enfermarte, así que asegúrate de quitarlas de la planta para prevenir que niños curiosos las coman; pero si dejas que estas vainas se desarrollen, producirán semillas que podrás plantar para comenzar una nueva cosecha de jícama.

Paso 1

Compra semillas de jícama a través de un catálogo de semillas.

Paso 2

Comienza a cultivarlas en un lugar protegido que obtenga luz solar directa por al menos tres horas al día.

Paso 3

Prepara una mezcla para macetas que contenga tierra para plantar, perlita o vermiculita, y un poco de musgo.

Paso 4

Esparce las semillas en la parte superior de la mezcla de tierra para macetas, y cúbrelas con 1/4 pulgada (0.63 centímetros) de mezcla adicional.

Paso 5

Riega completamente y mantén la tierra húmeda hasta que tus plantas sean de aproximadamente 3 pulgadas (7.62 centímetros) de alto.

Paso 6

Proyecta filas en tu jardín que estén a dos o tres pies separadas.

Paso 7

Planta las pequeñas plantas en las filas, separadas por 8 o 10 pulgadas (20 o 25 centímetros).

Paso 8

Fertilízalas regularmente con un fertilizador 6-6-12, o aplícale abono generosamente. Esto fomentará un crecimiento sano.

Paso 9

Para la mejor producción de raíces, remueve las flores cuando las veas aparecer. Esto causará que la raíz se expanda en su diámetro.

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