Cómo hacer pasta de tomate

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Si crees que tus platos favoritos saben excelente con pasta de tomate de lata, espera a probarla en comidas caseras. No hay nada como la sabrosa ráfaga de sabor de la pasta de tomate que se han hecho desde cero.

Passo 1

Quita un anillo alrededor de cada tomate, corta cuidadosamente sólo la piel, no la pulpa.

Passo 2

Blanquea los tomates en una olla grande con agua hirviendo durante 15 a 30 segundos. Colócalos en un baño de agua helada para enfriarlos o déjalos que se enfríen solos.

Passo 3

Pela la piel de los tomates. Debería caerse fácilmente.

Passo 4

Corta el centro de los tomates, removiendo todas las semillas, las cuáles puedes guardar para la elaboración de aderezos, sopas o ensaladas.

Passo 5

Corta los tomates en dados y colócalos en la olla (asegúrate de que no contenga agua). Agrega sal y cuécelos a fuego medio-bajo durante una hora. Vigílalos y revuélvelos frecuentemente para evitar que se adhieran a la olla.

Passo 6

Vierte los tomates en un colador de metal dentro de un bol grande. El jugo se verterá en el bol pero necesitarás usar una espátula o cuchara de madera para presionar la pulpa de los tomates. Cuando queden adheridos en el fondo del colador sin que se caigan en el bol, usa la espátula para retirarlos.

Passo 7

Regresa los tomates a la olla y agrega la albahaca, orégano y salvia, Cocínalos a fuego medio durante otro par de horas o hasta que quede una pasta de consistencia espesa que se adhiera a la cuchara.

Passo 8

Agrega aceite de oliva extra virgen suave o de canola a la pasta y revuelve bien.

Passo 9

Cocina la pasta de tomates inmediatamente o almacénala en el refrigerador hasta tres días. Para almacenarla por más tiempo, intenta congelarla en un recipiente apto para congelador o en una bolsa de plástico.

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