Cómo recalentar carne sin que se reseque

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Es probable que hayas organizado una gran reunión familiar y te haya quedado una gran cantidad de restos de comida; o quizás fuiste a cenar a un restaurante y te llevaste el resto de un filete de carne grueso y jugoso que no pudiste terminar de comer. Cualquiera sea el caso, es posible que no quieras desechar la comida a la basura. Si recalientas un trozo de carne de forma incorrecta, obtendrás un alimento reseco e incomible; de este modo no solo puedes arruinar tu apetito, sino también tu presupuesto. Conocer el método ideal para recalentar carne te permitirá ahorrar dinero y disfrutar de tu comida.

Passo 1

Precalienta el horno para que alcance una temperatura de al menos 325 grados Fahrenheit (162 grados Celsius). La carne se debe recalentar lentamente. Si la cocinas a una temperatura demasiado elevada, se incrementa la posibilidad de que se seque.

Passo 2

Coloca la carne sobre una fuente apta para el horno.

Passo 3

Humedece la carne. Utiliza carne, caldo, jugo de carne o alguna salsa para que la carne vuelva a tener humedad. Aplica el líquido con una cuchara por encima de la carne. Si reutilizas jugo o salsa que ya estaban cocidos, calienta el líquido hasta el punto de ebullición antes de esparcirlo sobre la fuente.

Passo 4

Cubre la fuente con papel de aluminio para que la carne conserve la humedad. Vuelve a untar el líquido humectante sobre la carne mientras la cocinas.

Passo 5

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos recomienda cocinar carne a una temperatura de 165 grados F (75 grados C). Utiliza un termómetro para carnes para determinar la temperatura interna de este alimento.

Passo 6

Sirve la carne inmediatamentes después de que alcanzó la termperatura mínima recomendada.

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