Cómo remojar berenjenas

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La forma inusual y el atractivo color morado profundo de la berenjena la convierten en un vegetal que es intrigante y confuso a la hora de cocinarlo. Debajo de su piel morada, que es comestible, la berenjena es blanca y posee una textura esponjosa y un sabor ligeramente amargo. Combinada con los ingredientes correctos, su amargura puede balancearse para producir una comida sabrosa que absorbe los sabores de los demás alimentos con los que es cocinada. Otra forma que tienen los chefs de reducir la amargura de la berenjena es remojándola.

Paso 1

Corta el tallo de la berenjena.

Paso 2

Corta la berenjena en rebanadas igualas, pelada o con la piel. La piel es comestible, así que esto depende de tu preferencia o de lo que la receta indique.

Paso 3

Coloca las rebanadas de berenjena en un tazón.

Paso 4

Llena el tazón con el agua suficiente como para cubrir todas las rebanadas.

Paso 5

Agrega más o menos un puñado de sal al agua y revuelve.

Paso 6

Coloca un par de platos sobre la parte superior del tazón para que con su peso mantengan sumergidas las rebanadas de berenjena.

Paso 7

Deja la berenjena remojada entre 30 minutos y dos horas antes de cocinarla. También puedes dejarla remojada toda la noche dentro del refrigerador si deseas que absorba más sal.

Paso 8

Drena el exceso de agua de las rebanadas de berenjena y enjuaga bien cada uno para eliminar el exceso de sal.

Paso 9

Seca con una toalla de papel y usa las berenjenas como indique la receta.

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