Cómo conseguir las semillas de una frutilla

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Puedes cultivar nuevas plantas de frutillas a partir de las semillas juntadas en las frutas de tu jardín. Las pequeñas semillas son fáciles de separar de la pulpa de la baya y solo necesitan ser enjuagadas y secadas antes de ser plantadas.

Paso 1

Tritura las frutillas presionándolas contra las paredes de un bol de vidrio en la parte trasera de una cuchara de sopa hasta que se conviertan en un puré sólido.

Paso 2

Vierte el puré en un tamiz, y presiona la mezcla suavemente contra él, forzando a la pulpa a pasar a través del mismo, pero dejando las semillas dentro de él. Necesitarás presionar lo suficiente como para forzar a la pulpa de la frutilla por la malla metálica pero no tan fuertemente como para triturar, rayar o dañar las semillas.

Paso 3

Enjuaga las semillas con un suave chorro de agua de un grifo o pulverizador para limpiar la pulpa sobrante. Usa un goteo lento de agua en lugar de un gran chorro, o quizás prefieras lavar las semillas dadas vueltas y fuera del tamiz. Revuelve las semillas a medida que las enjuagas para asegurarte de limpiar toda la pulpa.

Paso 4

Drena el exceso de agua de las semillas. Coloca el tamiz a lo largo del borde del bol de vidrio por una hora para permitirle al agua salir.

Paso 5

Esparce las semillas en un plato o bandeja limpio y colócalas en un lugar seco y tibio. Puede llevarle hasta una semana a las semillas lograr secarse. Sabrás que están completamente secas cuando ya no se peguen una a la otra.

Paso 6

Rotula el sobre con un bolígrafo. Desliza las semillas del plato o bandeja en el sobre y ciérralo.

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