Cómo hacer semillas de girasol saladas

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Las semillas de girasol saladas están disponibles en la mayoría de las tiendas y son económicas, pero aún así existen buenos motivos para hacer las tuyas en casa. Si tienes girasoles en el jardín, las semillas de girasol tostadas pueden aportar un bocadillo económico para tu familia. Las semillas saladas compradas en la tienda pueden ser muy saladas para tu gusto, y no tener todo el sabor que quieres. Al tostar tus propias semillas, puedes ajustar el nivel de sal y de cocción para que se ajusten a tu paladar, o añadirle ingredientes extra para darle un toque original a este popular tentempié.

Paso 1

Descarta las semillas que sean demasiado pequeñas o chatas y las que tienen orificios en la cáscara. Verifícalas cuidadosamente, ya que a veces los hoyos son causadas por larvas de insectos.

Paso 2

Combina 1 litro de agua con 1/4 de taza de sal en un bol y mezcla hasta disolver. Usa menos sal si así lo deseas. Necesitarás más agua salada si planeas tostar más de una libra (450 g) de semillas de girasol.

Paso 3

Remoja las semillas en el agua salada a temperatura ambiente por 8 horas o toda una noche.

Paso 4

Cuela las semillas con un colador y sécalas con toallas de papel para remover el exceso de humedad.

Paso 5

Coloca las semillas de girasol de forma pareja en una asadera. No añadas más de una única capa de semillas.

Paso 6

Asa en horno precalentado a 300°F (150°C) de 30 a 40 minutos, mezclando ocasionalmente, hasta que las cáscaras estén tostadas y las semillas despidan olor. Puedes tostar las semillas más tiempo si así lo deseas, pero ten cuidado de que no se quemen.

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