DESCUBRIR
×
Loading ...

Diez historias de supervivencia

Getty Images

Introducción

Existen casos de supervivencia asombrosos, que logran hacer que la vida se imponga a la muerte en circunstancias donde las posibilidades son prácticamente nulas. Provocan maravilla porque son la demostración de que la voluntad humana puede imponerse ante todo tipo de adversidades, aún cuando sobrevivir dependa de tomar decisiones difíciles que ponen al límite a sus involucrados. Desde la infinita perseverancia de los que aguardan bajo los escombros de un derrumbe, hasta los que escapan de un naufragio, en esta galería te mostramos algunas historias de supervivencia que pueden servir de inspiración para no renunciar ante las dificultades de la vida cotidiana.

Wikimedia Commons

Los supervivientes de Los Andes

En 1972 el vuelo 571 de las Fuerzas Aéreas uruguayas se estrelló en las montañas nevadas de los Andes chilenos. La mayoría de los supervivientes del accidente fueron un grupo de jóvenes jugadores de rugby que rondaban los veinte años. Si salir con vida de un accidente aéreo es de por sí algo milagroso, estos jóvenes vivieron una auténtica epopeya durante más de dos meses en los que, gracias a la fuerza de voluntad y al trabajo en equipo, lograron sobreponerse al frío, sobrevivir a una terrible avalancha y finalmente escapar escalando las montañas. Durante todo ese tiempo, solos y sin comida, tomaron la decisión de alimentarse de los cadáveres de las víctimas del accidente. La historia suscitó varios libros y películas y para muchos constituye una fuente de inspiración sobre cómo sobreponerse a las adversidades y no renunciar jamás.

NA/AbleStock.com/Getty Images

La increíble historia de Aron Ralstons

La película 127 horas, del director Danny Boyle, volvió mundialmente famosa la historia de este joven montañista que quedó atrapado por un brazo mientras descendía por unas barrancas en Utah. Después de sobrevivir bebiendo su propia orina y consciente de que era imposible de que fuese localizado por los servicios de rescate, tomó una valiente y terrible decisión: amputarse el brazo con una navaja multiusos. Aún después de esto fue capaz de improvisar un torniquete y caminar varios kilómetros bajo el sol abrazador. La capacidad de imponerse un método, por terrible que éste fuera, en circunstancias desesperadas muestra cómo sobrevivir depende a partes iguales del valor y la voluntad.

Wikipedia Commons

La ley del mar

El 5 de julio de 1816 la fragata de la marina francesa Méduse encalló frente a la costa de Mauritania, debido a la incompetencia del capitán. Aproximadamente 150 personas lograron escapar en una balsa improvisada, pero solamente 15 pudieron finalmente salir con vida. Navegando a la deriva durante 13 días, los supervivientes vencieron el hambre y la deshidratación practicando el canibalismo. Al parecer, esos desesperados días en alta mar estuvieron regidos por una metódica pero despiadada ley de marineros en la que se decidió quién merecía vivir y quién no. El dramático suceso inspiró una de las pinturas más famosas del romanticismo: La Balsa de la Medusa, de Théodore Géricault.

Frazer Harrison/Getty Images Entertainment/Getty Images

Los mineros chilenos

Cuando el 5 de agosto de 2010 se produjo un derrumbe en la mina San José, ni siquiera los más optimistas podían vislumbrar el milagro que estaba por acontecer. Tomando en cuenta la profundidad y el tiempo transcurrido, la nota hallada a través de una sonda el día 22 de agosto (“Estamos bien en el refugio los 33”) sorprendió al mundo entero y puso en marcha uno de los mayores dispositivos de rescate de la historia. Casi dos meses después, el 13 de octubre, los mineros fueron emergiendo a la superficie desde el interior de la tierra montados en la cápsula Fénix, un prodigio de la ingeniería chilena que ocupó las pantallas de millones de televidentes de todas partes del mundo. La historia resume en un mismo hecho cómo el valor y la inteligencia pueden lograr lo que en apariencia era imposible.

Jupiterimages/Photos.com/Getty Images

Alvar Núñez Cabeza de Vaca

Este explorador español naufragó en las costas de Florida en 1526 y dio comienzo a una de las más ardua y extenuantes experiencias de supervivencia de la historia. Durante más de 8 ocho años, Alvar Núñez recorrió el sur de lo que hoy es EE. UU. y gran parte del norte de México en una caminata no exenta de todo tipo de aventuras. Todo quedó registrado en su libro "Naufragios", un texto escrito al estilo de las hagiografías de la época, que le valió el posterior nombramiento de Gobernador del Río de la Plata por el rey de España, quién quedó maravillado con la lectura de sus proezas. En su travesía, Núñez sobrevivió al frío y al hambre logrando convivir con los pueblos indígenas de la zona. Compartir techo y comida con los nativos americanos le significó un gran aprendizaje no solo de las costumbres distintas, sino también una perspectiva humana de los indígenas, algo poco común en la época y que le ocasionó más de un problema.

Wikipedia Commons

Los bebés milagrosos

El 19 de septiembre de 1985 ocurrió uno de los más mortíferos terremotos de la historia de México. Dentro del dolor y el duelo provocados por el cismo, un evento increíble dio consuelo y esperanza a la población del país. Casi nueve días después de terrible terremoto, grupos de rescate encontraron a un grupo de bebés bajo los restos de la maternidad del Hospital Juárez. Aún en sus incubadoras, luego de muchos días sin que nadie les hubiese dado de comer o beber, los niños impusieron su llanto a los ruidos de la maquinaria para guiar a los rescatistas como si en ese mismo momento volvieran a nacer.

Comstock/Comstock/Getty Images

Superviviente del Tsunami

Después del tsunami que destruyó el sudeste asiático en diciembre del 2004, el albañil Ari Afrizal sobrevivió durante 15 días en medio del Océano Índico. Luego de que el bote de pesca de Afrizal fuera volteado y hundido por la arrolladora fuerza inicial de las gigantescas olas, la embarcación volvió a emerger increíblemente con el aterrorizado, pero vivo, joven dentro. Durante varios días se alimentó únicamente de cocos hasta que en los últimos momentos no le quedó nada de que alimentarse. Cuando todo parecía perdido, sin embargo, el muchacho vio como sus esfuerzos se vieron premiados con la aparición de un barco de rescate que parecía salido de sus más desesperados sueños.

Spencer Platt/Getty Images News/Getty Images

El terremoto de Haití

La asombrosa historia de la adolescente Darlene Etienne tuvo lugar en el terrible terremoto que asoló Haití en enero de 2010. Debajo de los escombros de su vivienda, Etienne logró mantenerse con vida durante nada menos que 15 días, en los que estuvo sin comida y no recibió ayuda médica ya que no logró hacer contacto con el exterior hasta el mismo día de su rescate. A diferencia de otros casos, la joven se mantuvo consciente durante todo el tiempo e hizo todo lo posible por mantener la calma en busca de un único objetivo: sobrevivir a pesar de todo.

Getty Images

Supervivientes del huracán Pauline

Luego de que el huracán Pauline azotó México en 1997, una familia de pescadores fue rescatada tras permanecer 15 días a la deriva en una embarcación improvisada. Se alimentaron de pescado crudo que atraparon ellos mismos y bebieron agua de lluvia que recogían con una botella. Más allá de que su conocimiento del mar fue un factor importante para su supervivencia, el que se tratará de un grupo familiar unido por estrechos lazos afectivos fue fundamental. Durante las largas y atemorizantes noches en el mar, rodeados de muchos peligros, cada uno de ellos llevó su capacidad de resistencia al límite siempre pensando en no abandonar a sus seres queridos en medio de la lucha.

Hemera Technologies/AbleStock.com/Getty Images

Sobreviviendo a la ventisca

El 15 de enero de 1995, Mike Couillard y su hijo Matt se encontraban esquiando en las montañas turcas de Koroglu. Luego de que una ventisca los desviara de su pista, la desorientación fue creciendo y de un momento a otro se encontraron perdidos en medio del frío y la nieve. Durante ocho días en que fueron buscados intensamente por los equipos de rescate, padre e hijo se refugiaron en una cueva sin más alimento que una bolsa de caramelos. Al octavo día, débil y deshidratado, Mike tomó una decisión terrible pero quizás la única forma de intentar sobrevivir: dejar a su hijo en el refugio y adentrarse en la tormenta. Luego de deambular perdido entre las montañas, Mike divisó unas cabañas que alcanzó luego de mucho esfuerzo. Para su sorpresa, estaban vacías. A la mañana siguiente, volviendo de un desmayo, vio las caras de los leñadores que regresaban a la cabaña y comprendió que su destino y el de su hijo se habían sellado positivamente.