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Introducción
Las relaciones humanas, en este mundo vertiginoso, pueden carecer de un ancla que las sustente. ¿Quién no se ha sentido solo en medio de una gran muchedumbre? Tanto en las ciudades como en el campo la gente cada vez se aísla más por temor o por falta de interés en conocer al otro. Esto no es bueno para un individuo pero tampoco para la sociedad. Es mejor conformar a través de lazos fuertes y cordiales el entretejido de una vecindad que habita los mismos espacios físicos y temporales. Aquí te damos unas ideas para lograr este vínculo.
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Haz el arte y no la guerra
El arte es una de las mejores alternativas para sobrellevar la indiferencia de un mundo aletargado. Las razones son principalmente dos: la primera tiene que ver con la evidencia de que el arte sensibiliza; la segunda, con la posibilidad de que encontrarás a personas interesadas en la misma actividad creativa. Si te interesa tomar clases de pintura o dibujo al desnudo es muy seguro que encuentres amigos, aparte de que disfrutarás de una parte de ti que no habías descubierto. Al finalizar la clase, te servirá comparar diversos puntos de vista sobre el trabajo artístico y la percepción visual.
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¡Las tareas ahora pueden ser tuyas y no de tus hijos!
No te dejes agobiar sólo por las labores domésticas. Si creías que después de todo el trabajo en casa ya nada está requiriendo de tu atención, ¡cuidado! No dejes que tu vida de ama de casa te absorba, date un espacio para ti. Tú y tus vecinas pueden aprovechar para inscribirse en un curso en los alrededores para no perder el tiempo en el café de la esquina. Juntas podrán trabajar en el taller que elijan y además charlar sobre problemas vecinales. ¡Al final del día tendrás más que contar sobre tus tareas a tu esposo que tus propios hijos!
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Junto con tus vecinas puedes formar un gran equipo de trabajo
Muchas veces, los hombres tienen partidos de fútbol o reuniones de trabajo. Las esposas entretanto se quedan al final de sus labores sin nada que hacer. Si eres una de ellas, tienes una buena opción. Convoca a las vecinas para formar un grupo que se reúna para simples charlas o para hablar de problemas locales en los que podrían tener inferencia. Si se unen y comparten puntos de vista sobre las deficiencias o problemas de la comunidad pueden ayudar a mejorar situaciones que antes quedaban a flote.
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Rompe la ley de hielo entre tus vecinos
A veces la distancia es mucho mayor entre gente local, que entre personas que viven en diferentes localidades o naciones. Es como un hecho automático, que muchos vecinos se ignoren entre sí, pudiendo sacar mucha ventaja de la cercanía. Si tienes una familia vecina a otra, es muy fácil de romper la frontera del hielo. ¡Si ambas familias tienen niños, más sencillo y beneficioso todavía! Hazles una invitación a tu casa. Pueden cenar o comer simples bocadillos mientras se ponen al tanto de sus vidas y mientras los niños aprenden a relacionarse entre sí.
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La compañía casi siempre es bien recibida por personas solitarias
Si eres soltera, es muy probable que pases mucho tiempo sola. Quizás esto ocurra por las tardes después del trabajo o los fines de semana. Esto no significa que no puedas aprovechar el tiempo que tienes disponible fuera de tus actividades diarias, sin embargo, podrías pensar en las personas que están en la misma condición que tú. Si vives en un edificio en donde es fácil saber qué personas viven solas, hazte la idea de buscarlas de manera casual. Te sorprenderá lo bien recibida que será tu invitación a disfrutar de una tarde de sol.
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Cuando los hijos se van de casa
Siempre llega el momento en que los hijos se van de casa. Ya sea que como adolescentes sólo salgan con sus amigos, o que como adultos se decidan por una vida independiente. Si tú y tu pareja se dedicaron a ser padres y descuidaron su vida social, es el momento perfecto para retomar o profundizar la relación con los vecinos y amigos. Quizás, se encuentren en la misma situación. Es muy probable que puedan compartir experiencias similares y compartir lugares cercanos de una nueva manera. Las terrazas para almorzar o los restaurantes serán perfectos para el reencuentro.
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Paseos en bicicletas por la localidad
Mucho se habla de retornar a una vida más sana. Aunque vivas en una ciudad no hay pretexto para no hacerlo. Los fines de semana por la mañana en todas las ciudades del mundo el tráfico es mínimo. ¿Si sales con tu pareja por qué no invitar a otra? Eso hará que una salida en bicicleta se vuelva más especial y podrán juntos descubrir lugares del agrado de ambas parejas. La salud mental está muy ligada a la física, no lo olvides.
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El deporte es el amigo de la salud
Si tu vecindad está interesada en el deporte, pueden ejercitarse juntos los fines de semana. Si tienes hijos jóvenes puedes formar grupos con integrantes de diferentes edades. Organizar posteriormente un almuerzo y compartir tiempo entre todos, lo cual redituará en un muy buen entrenamiento para la conformación de sociedades organizadas y unidas.
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Los lugares cercanos son el pretexto para reuniones espontáneas
Si estás cerca de algún lugar que tiene un atractivo específico, aprovéchalo. Si, por ejemplo, hay algún lago o canal en tu localidad en el que se realizan viajes en grupo, no dudes de ir. Muchas veces, en ese tipo de viajes se conoce gente que antes no tuvo un motivo "aparente" para conversar. Quizás encuentres gente que ves en el supermercado desde hace años y que nunca habían cruzado más que un "hola". Después de un viaje juntos es muy probable que se concedan un tipo de familiaridad por la cercanía vivencial.
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