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Comenzar un jardín de hierbas en el interior es un gran comienzo para la producción de tus propios comestibles. Es posible que requiera un poco de investigación, esfuerzo y algo de paciencia, pero serás recompensado con hierbas sabrosas, plantas que añaden ambientación y estilo y una afición que va a durar toda la vida.
Un poco de investigación en las etapas de planificación de tu jardín de hierbas alcanzará. La forma y la función son importantes, pero esas cosas no importarán mucho si haces caso omiso a los requisitos de cada planta. Algunas de las hierbas más populares para cultivar en el interior son la albahaca, el perejil, el cebollín, el orégano, el romero y el tomillo.
Puedes comenzar tus plantas de semillas, si así lo quieres, o empezar de lleno a disfrutar y comprar plantas sanas en un vivero local. Las hojas no deberían estar de color amarillo o marrón. Revisa la planta en caso de que tenga insectos u otras plagas. Si es posible, comprueba las raíces, que por lo general deberían ser claras: de color amarillento o blanco. Observa, además, cómo es la tienda para asegurarte de que las plantas estén bien cuidadas y en buenas condiciones en general.
La luz es esencial para tu jardín de hierbas, pero la cantidad que cada planta necesita varía. Muchas hierbas prosperan con el calor y la humedad, pero pueden marchitarse con demasiada luz solar directa. No tengas miedo de probar diferentes ubicaciones para tus macetas hasta encontrar el mejor compromiso. Por ejemplo, la albahaca necesita la luz solar más directa y una temperatura más cálida que la del perifollo, mientras que al cilantro va bien en una gama bastante amplia de ambientes.
Deberías tener en cuenta las necesidades de crecimiento de tus hierbas sobre todo cuando selecciones los recipientes, pero no te olvides que este jardín es en parte una decoración. Los contenedores que elijas deberían complementar el estilo de la habitación. Las tiendas para el hogar y los viveros tienen una variedad de vasos de crecimiento, pero también puedes apelar a tu creatividad con recipientes caseros, tales como viejas tazas o tazones (lo que requerirá un taladro especial para los orificios de drenaje) o latas vacías.
La logística del armado variará en función de tu jardín en particular, pero los elementos en los que necesitas centrarte durante tu investigación son el suelo, la fertilización, el drenaje y el riego. En general, querrás un suelo rico en nutrientes y un buen drenaje. La parte de drenaje puede ser difícil si plantas las hierbas en recipientes caseros, así que ten esto en cuenta a la hora de seleccionar las macetas. Es posible que necesites crear orificios de drenaje si eliges los contenedores no tradicionales.
De particular importancia para el jardinero novato, las etiquetas te ayudarán a distinguir tu albahaca tailandesa de tu perejil genovés. Las etiquetas son otra oportunidad para que le agregues un toque artesanal a tu jardín con carteles caseros detallados. Sé creativo y utiliza palitos de paleta, viejas cucharas decoradas o pizarras para hacer tus etiquetas.
La clave para evitar que las pestes devoren tus hierbas es estar atento a los primeros signos y eliminar cualquier amenaza antes de que se conviertan en un problema importante. Busca señales de insectos o infecciones por hongos. Las hojas masticadas, los colores irregulares y, por supuesto, los insectos en sí podrían ser un signo de infección potencial. El retraso del crecimiento es otra señal de que tus plantas pueden estar en problemas.
Sé proactivo y observador en general, tus plantas te dejarán saber cómo les está yendo y lo que necesitan. Ellas deberían aparecer sanas y vibrantes. Busca cualquier signo de que están mustias, con hojas marchitas o suelo excesivamente húmedo. Investiga tus hierbas para obtener consejos específicos en la atención individual.
Utiliza un procesador de texto o diario para mantener un registro de los cambios que realices en el cuidado de las plantas, el riego y los horarios de fertilización. También ten en cuenta los cambios que veas en su apariencia. Podrías sorprenderte con todo lo que aprendes en el seguimiento de tus plantas en el transcurso de unos meses y el registro también te asegurará de que no fertilices en exceso o demasiado poco.
Cortar las plantas puede parecer contradictorio, pero la poda da espacio para que crezcan las nuevas hojas. Lo divertido de podar las hierbas es que por un lado es un mantenimiento de la planta y por otro es una preparación de comidas y cualquier hoja que no utilices de inmediato se puede secar y guardar para más adelante.
Comienza a utilizar las hierbas frescas en lugar de la variedad seca de tus recetas favoritas y te darás cuenta de la diferencia en la frescura y el sabor. La albahaca es ideal para el pesto casero o la ensalada Caprese. El tomillo es maravilloso en guisos y carnes. El romero es ideal para los asados y la focaccia casera. Una vez que tus plantas crezcan, recorta cualquiera que tenga hojas adicionales y disfruta de tu aventura culinaria.
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