Cómo congelar cazuelas y tortillas con huevo

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Los platos que contienen huevo, como las cazuelas y las tortillas, son magníficos para tener en el congelador para momentos en los que no puedes o no quieres cocinar algo desde el principio. Los huevos son ricos en proteínas y se cocinan mucho más rápido que la mayoría de las carnes, por lo que significan un verdadero ahorro de tiempo. Encuentra tu receta favorita y prepara el doble para congelar una parte para otra ocasión.

Paso 1

Prepara tu plato como lo indica la receta, hasta el momento de ponerlo en el horno. Cubre el plato herméticamente con dos capas de papel de aluminio y congélalo hasta que se endurezca. Esto funciona mejor con recetas que llevan claras de huevo o huevos enteros batidos, los cuales se congelan bien. Sin embargo, las yemas enteras se ponen gelatinosas al congelarse si no se las bate con las claras.

Paso 2

Prepara platos que contengan huevo hasta que estén bien cocidos. Envuélvelos en dos capas de papel de aluminio y congélalos hasta que se endurezcan. Descongela tu cazuela en un refrigerador durante la noche y luego colócala en el horno para volver a calentarla a 350 grados Fahrenheit (176,66 grados Celsius) durante 30 minutos o hasta que esté caliente antes de servir.

Paso 3

Prepara la tortilla según las indicaciones de la receta. Debido a que los huevos ya están cocidos, las tortillas cocidas se congelan bien. Corta la tortilla por la mitad y envuelve cada mitad en papel plástico y luego en una lámina de aluminio. Congélala en posición plana hasta que se endurezca. Para recalentarla, desenvuelve la tortilla congelada y colócala en una bandeja para horno. Ponlo a 350 grados (176,66 grados Celsius) hasta que esté caliente, durante unos 30 minutos.

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