Cómo congelar croissants

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Los croissants son pasteles en capas y con sabor a mantequilla que se pueden servir solos como parte del desayuno, combinados con sabores dulces como postre o utilizados para hacer deliciosos emparedados. Los croissants frescos tienden a hacerse feos dentro de los primeros tres días, así que, ¿qué puedes hacer si tienes un gran número de croissants restantes? No tienes que comerlos para cada comida o tirarlos; en lugar de eso, los puedes congelar. Utilizar tu congelador para almacenar los alimentos puede ser una gran forma de evitar el desperdicio y ahorrar dinero. Si los congelas correctamente, sabrán casi exactamente igual que cuando estaban frescos.

Step 1

Coloca los croissants horneados y enfriados (o recientemente comprados) sobre una bandeja para hornear grande, asegurándote de que no se toquen. Coloca la bandeja en el congelador aproximadamente dos horas o hasta que los croissants estén firmes.

Step 2

Retira los croissants de el congelador y envuelve cada uno en papel aluminio. Coloca los croissants envueltos en una bolsa para congelador de tamaño de un galón (3,8 l) y sella.

Step 3

Usa un rotulador de punta del fieltro para etiquetar los contenidos y escribe la fecha en la bolsa. Coloca la bolsa plana en el congelador y almacena por hasta un mes.

Step 4

Retira los croissants individuales del aluminio y colócalos congelados sobre una bandeja para hornear. Caliéntalos en un horno tostador (por lo regular a 325°) durante cinco minutos o hasta que estén completamente calientes.

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