Cómo congelar damascos

John Foxx/Stockbyte/Getty Images

Los damascos son pequeñas frutas color naranja pálido cubiertos con una ligera pelusa. Si tienes una cantidad excesiva y no podrás comerlos antes de que se echen a perder, puedes conservarlos para otro momento. Los damascos comúnmente se secan o se envasan en conservas y se comen como bocadillos, pero puede ser difícil usarlos sin un equipo extra y experiencia. Esta fruta es lo suficientemente resistente como para soportar la congelación sin perder su textura. La congelación no requiere ningún equipamiento y unos pocos ingredientes extra, pero se necesita algo de preparación para evitar que se tornen marrones cuando son expuestos al frío.

Paso 1

Llena una cacerola con 3 tazas de agua. Incorpora 1 taza de azúcar blanco granulado y 3/4 de cucharadita de ácido ascórbico en polvo.

Paso 2

Enciende la cocina a fuego máximo. Calienta la mezcla hasta que comience a hervir y el azúcar y el ácido ascórbico hasta disolver completamente en el agua y formar un almíbar. Apaga el fuego y coloca el almíbar a un lado para que se enfríe a temperatura ambiente.

Paso 3

Inserta la punta de un cuchillo de pelar justo por debajo de la piel del damasco y luego arrastra el cuchillo para retirar la piel. Continúa el proceso para quitar toda la piel, luego corta cada damasco por la mitad y retira el carozo. Corta las frutas en rodajas finas y uniformes.

Paso 4

Acomoda las rodajas de damascos en una capa delgada en el fondo de un recipiente hermético. Transfiere el almíbar al envase y viértelo hasta que llegue aproximadamente a 1/2 pulgada (1,25 cm) del borde. Acomoda las rodajas de damasco para que queden completamente cubiertas por el almíbar.

Paso 5

Usa tu mano para presionar suavemente las rodajas de damascos hacia el fondo del recipiente. Acomoda suficiente papel manteca dentro del recipiente y úsalo para cubrir los damascos y evitar que floten.

Paso 6

Asegura la tapa del recipiente ajustadamente. Transfiere al congelador y guárdalos por aproximadamente tres meses para mejores resultados. Descongela los damascos en el refrigerador antes de usarlos.

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