Cómo mantener la lechuga y las ensaladas frescas durante semanas

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Las ensaladas son fáciles de preparar, deliciosas y nutritivas y cuando se almacenan de la forma apropiada pueden durar por muchos días. Sin embargo, cuando no se almacena la lechuga apropiadamente, rápidamente se marchita, se vuelve suave, marrón y de mal aspecto. Saber cómo mantener la lechuga y las ensaladas frescas te ahorrará dinero y evitará que tengas que ir a al supermercado.

Paso 1

Lava muy bien la lechuga cuando la lleves a tu casa después de comprarla en la tienda. Dale golpecitos a las hojas con unas toallas de papel para secarlas. Coloca la lechuga en una bolsa resellable en el cajón para verduras del tu refrigerador.

Paso 2

Guarda las bolsas de lechuga separadas de otras frutas y vegetales, ya que el rozamiento contra otros productos puede magullar la lechuga y hacer que se dañe más rápidamente. Incluso puedes colocar aire en la bolsa resellable a manera de colchón. Drena el agua de la bolsa tan pronto como notes que la humedad se acumula en el fondo.

Paso 3

Asegúrate de que el cajón de las verduras esté a la temperatura indicada. Aunque esté notablemente más frio que el resto del refrigerador, podría no mostrar signos de congelamiento. Como regla coloca tu refrigerador en el ajuste mas bajo posible y ajusta la temperatura de acuerdo con lo lleno que esté.

Paso 4

Corta la lechuga con la mano o con un cuchillo plástico en lugar de uno de metal. Las verduras que se cortan con metal comienzan a marchitarse en las zonas donde fueron cortadas mucho más rápidamente que cuando se cortan desgarrándolas o con un cortador de plástico.

Paso 5

Mantén tus ensaladas más frescas mezclándolas en un tazón plástico, colocando una toalla de papel húmeda suavemente sobre la ensalada y luego cubriendo el tazón con una tapa hermética. Para mejores resultados, guarda las bases para ensaladas solas y agrégales aderezo, aceite, jugo de limón y frutas cuando estés listo para comértelas.

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