Cómo congelar apio y zanahorias crudas

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Congelar zanahorias y apio crudos es una manera fácil de ahorrar dinero y tiempo a la hora de preparar la cocina. Cuando las verduras se congelan, no pierden sus nutrientes, color y frescura. La pequeña cantidad de tiempo que se requiere para preparar la congelación bien valdrá la pena cuando tengas vegetales frescos y cortados listos en cualquier momento para preparar sopas, estofados o platos de verduras salteadas.

Paso 1

Lava las zanahorias y el apio con agua fría dos veces para eliminar la suciedad.

Paso 2

Corta los cabos de las zanahorias y descártalos.

Paso 3

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Corta las hojas de los tallos de apio y deséchalas.

Paso 4

Corta las zanahorias y el apio en los tamaños que prefieras. En este paso ayudará saber para qué recetas utilizarás las verduras y cortarlas en consecuencia. Por ejemplo, si vas a utilizar el apio y las zanahorias en sopas o guisos, preferirás cortarlas en trozos más gruesos que si vas a utilizarlas en platillos sofritos.

Paso 5

Coloca las zanahorias y el apio cortados en toallas de papel limpias y secas que habrás distribuido en las bandejas para hornear.

Paso 6

Coloca las bandejas para hornear en el refrigerador hasta que se enfríen (aproximadamente dos horas).

Paso 7

Retira las zanahorias y el apio de las bandejas para hornear y colócalas en una bolsa de congelador. No coloques más de 2 a 3 libras (1 a 1,5 kg) de verduras en una bolsa.

Paso 8

Presiona la bolsa para expulsar todo el exceso de aire y ciérrala.

Paso 9

Escribe la fecha con un rotulador en la parte externa de la bolsa.

Paso 10

Coloca la bolsa que contiene las verduras en el congelador.

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