La mejor manera de freír chuletas de puerco para evitar que se sequen

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Las chuletas de puerco cuando se cocinan correctamente pueden ser una entrada tierna y deliciosa. Desafortunadamente, debido a su sensibilidad a la temperatura y a su tiempo de cocción, cocinar puerco en casa provoca problemas con que la carne esté jugosa. Debido a que al empanar las chuletas se sellan sus jugos, freírlas es la mejor manera de mantenerlas tiernas. Pero freírlas completamente puede hacerlas muy grasosas y cocidas. Empanarlas y freírlas en una sartén es mejor que sumergirlas en aceite para cocinarlas, ya que esto ayuda a que se sellen y queden con una textura crujiente.

Paso 1

Calienta el aceite en una sartén a temperatura media hasta que brille y fluya fácilmente alrededor del recipiente. Asegúrate de que esté suficientemente caliente; si está muy frío provocará que las chuletas de puerco hiervan en lugar de freírlas, lo que las hará más grasosas y saturadas.

Paso 2

Sazona las chuletas de puerco ligeramente de cada lado con sal y pimienta.

Paso 3

Revuelve los huevos con la leche en un plato hondo.

Paso 4

En un plato alargado extiende el pan para empanar y mézclalo con sal, pimienta blanca, ajo en polvo y comino.

Paso 5

Remoja cada chuleta en el huevo, por cada lado.

Paso 6

Presiona cada chuleta firmemente en la mezcla de pan molido, de cada lado. Sacude el exceso de pan molido.

Paso 7

Coloca cada chuleta en el sartén, siendo cuidadoso de no encimarlas. Si lo haces, evitarás que se cocinen uniformemente y harás que sea muy difícil poder voltearlas.

Paso 8

Fríe las chuletas de seis a siete minutos de cada lado. No las sobrecalientes. Las chuletas bien cocinadas deben de estar firmes, pero aún así suaves cuando las presiones.

Paso 9

Coloca las chuletas en una rejilla para que enfríen. Esto mantendrá al pan crujiente. Para preservar las chuletas jugosas, déjalas reposar por cinco minutos antes de servir.

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