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Cómo hacer harina de castañas

El sabor ligeramente dulce y la esencia aromática y ahumada que posee la harina de castañas otorgan un carácter único a un sinfín de alimentos dulces y salados. Por ejemplo, sustituir la harina que se espolvorea en un braseado de ternera por harina de castañas constituirá un acicate añadido a su delicado sabor; reemplazar la harina de uso general por la misma cantidad de harina de castañas, beneficiará a la densidad que requieren los panes rápidos (fermentados sin levadura), como los muffins. La harina que se elabora con frutos secos no es realmente harina y contiene únicamente proteínas y grasas, por lo que no se eleva al hornear y debe ser utilizada con moderación. Recuerda que nunca se debe sustituir más de un 1/4 de la cantidad total de harina de uso general empleada en una receta de productos de repostería o de pan por harina de castañas.

Instrucciones

Jupiterimages/Photos.com/Getty Images
  1. Calienta el horno a 400 °F (205 °C).

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  2. Corta las castañas por la mitad, colócalas en una bandeja para hornear y sitúa ésta en el horno a una altura media.

  3. Asa las castañas durante 40 minutos o hasta que las cáscaras puedan despegarse con facilidad. Retira tanto las cáscaras como la piel o película fina que cubre las castañas y deséchalas. A continuación, dispón los frutos formando una capa uniforme sobre una bandeja.

  4. Pon las castañas en el congelador durante 45 minutos y luego sácalas.

  5. Muele las castañas ya peladas y congeladas en un molinillo de especias o de café. Introduce 1/2 taza de castañas en el molinillo cada vez y muélelas hasta que adquieran una consistencia harinosa (durante 15 segundos aproximadamente).

  6. Guarda la harina de castañas en un recipiente hermético apto para alimentos. Podrás conservarla en el congelador hasta tres meses.

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Necesitarás

  • 1lb (0,5 kg) de castañas con cáscara
  • Un molinillo de especias o café
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