Acerca de los jacobinos y los girondinos

Escrito por edwin thomas | Traducido por jane doe
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Acerca de los jacobinos y los girondinos
(statue of the revolution in china image by Stephane TOUGARD from Fotolia.com)

La historia de la Revolución Francesa está plagada de ideas falsas pero difundidas, de las cuales la más evidente es tal vez el combate entre los jacobinos y los girondinos. La misma manera de decirlo traiciona esta verdad, dado que muchos girondinos también eran miembros del Club Jacobino. Unida a la historia de cómo los girondinos llegaron a ser identificados como un grupo fuera del movimiento radical jacobita está la historia del Terror sangriento de la Revolución Francesa.

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Identificación

La existencia de los jacobinos se debe a su vinculación como miembros del Club Jacobino, el más grande y más poderoso de los clubes políticos ó facciones de la Revolución Francesa. Los girondinos eran una facción dentro de la Asamblea Legislativa, y luego la Convención Nacional. No constituían un partido político, sino una asociación laxa de individuos de pareceres similares, y la mayoría eran miembros del Club Jacobino.

Historia

Los jacobinos eran una consecuencia del Club Benthom, formado en la Reunión de los Estados Generales en 1789 por delegados de Breton. Creció desde ser un grupo exclusivamente bretón hasta ser un club nacional. Llegó a una membresía de hasta 420.000 personas antes de su fin, incluyendo incluso el monarca indio y enemigo de los británicos Tipu Sultan. Los jacobinos se convirtieron en el hogar de aquellos en Francia que eran revolucionarios radicales, y apoyaban aspectos tales como el sufragio universal, la separación entre la Iglesia y el Estado, y la abolición de la monarquía.

Los girondinos, una facción de los jacobinos, le debían el pequeño liderazgo que tenían a Jacques Pierre Brissot. El revolucionario estadounidense Thomas Paine era girondino. Como la mayoría de sus miembros eran jacobinos, también eran demócratas radicales. Obligaron al rey Luis XVI a formar un gobierno a partir de su facción en 1792; estaban en el grupo que forzaron la declaración de guerra a Austria que marcó el inicio de las Guerras Revolucionarias que luego se convertirían en las Guerras Napoleónicas.

Lo que al final separó a los girondinos de los jacobinos fue que eran más teóricos y radicales de cafetería antes que los hombres de acción que dirigían el otro bloque principal del club, los montañeses ("hombres de montaña"): Marat, Danton, y Robespierre. Preferían la postura, la lectura y la publicación mientras las turbas arrasaban las calles, a quienes desdeñaban, y carecían de la crueldad que caracterizaba a la Montaña.

Fue el derrocamiento de la monarquía, el caos en aumento de los tiempos, y la convocatoria a la Convención Nacional lo que comenzó la rápida caída de los girondinos. En la Asamblea Legislativa habían sido radicales; en los tiempos tumultuosos que produjeron la Convención Nacional, los girondinos se encontraron en el rol de conservadores de la ley y el orden. Luchando para detener la falta de ley en el país, fueron rebasados en la izquierda por los demagogos de la facción de los montañeses. Aunque eran mayoría en la Convención y controlaban el gobierno, los montañeses los describían a las turbas de París como aduladores de los enemigos reaccionarios en en el interior y el exterior del país. La turba liderada por la Montaña intimidó a la Convención, la cual ordenó el arresto de más de 30 líderes girondinos en 1793. Con el triunfo de los montañeses, se convirtieron en sinónimo de los jacobinos en su totalidad.

Algunos de los girondinos arrestados escaparon, incluyendo a Brissot, y huyeron a las provincias en un intento de alzar el campo contra París. Esta amenaza de guerra civil fue toda la excusa que los montañeses necesitaban para comenzar el Terror. Los 21 girondinos que permanecían en custodia fueron sometidos a un absurdo juicio y ejecutados en la guillotina. De aquellos que escaparon de París, la mayoría fueron cazados y muertos por el gobierno radical jacobino antes de que éste también cayera, a fines de 1794.

Ideas erróneas

Los jacobinos a menudo son confundidos con los montañeses de Marat, Danton, y Robespierre, y los girondinos, como un grupo aparte. De hecho, eran facciones dentro del mismo partido. A lo largo del tiempo los dos términos se volvieron sinónimos, con los montañeses siendo olvidados, pero es importante recordar que los girondinos nunca fueron una facción separada y opuesta.

Importancia

Luego de la caída de la monarquía y la destrucción de los girondinos, cualquier influencia moderadora que permanecía en la Revolución Francesa se perdió. El resultado fue el infame Reino del Terror desde el 5 de septiembre de 1793 al 28 de julio de 1794, y el período de gobiernos revolucionarios inestables que durarían hasta el ascenso de Napoleón Bonaparte. Bajo Bonaparte, algunos de los beneficios de la Revolución serían confirmadas, mientras que otros fueron deshechos. El bonapartismo en sí fue eventualmente derrotado y la monarquía francesa restaurada al poder hasta 1848. Podría decirse que la derrota de los girondinos y los excesos que siguieron fueron la caída de la Revolución en sí misma.

Efectos

Sin ningún rival externo para obtener el poder, los líderes de los montañeses se enemistaron rápidamente unos con otros. En marzo de 1793, Robespierre ordenó la ejecución de su antiguo aliado Dantos, Jacques Herbert, y sus seguidores respectivos. Los montañeses se destrozaron entre ellos, llevando al final a la propia caída de Robespierre.

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