Los juegos son un importante legado en la historia judía.
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El judaísmo tiene sus raíces en rituales y la historia, con siglos de cuentos y experiencias pasadas de ancianos a jóvenes. Las fiestas judías incluyen a todos, desde abuelos hasta el mas joven nieto participan. Muchos juegos y actividades divertidas existen para cada festividad. Estos juegos pueden parecer simples, pero los niños año tras año los disfrutan junto con el legado que conllevan.
El Juego del Trompo
El Juego del Trompo, jugado durante las ocho noches de Hannukah, es un juego simple y fácil, que puede jugarse con dos o mas jugadores. El juego requiere de un trompo o una peonza (existe un sinfín de trompos, desde pequeños juguetes de cerámica hasta colecciones de cerámica adornadas). Los jugadores comienzan con un pozo (golosinas como los M&M), monedas o palitos de pretzel). Cada uno de los 4 lados del trompo posee una letra judía en él, lo cual determina las acciones del jugador con las golosinas. El primer jugador hace girar el trompo. Dependiendo de la letra en la que caiga, el jugador coloca algo en el pozo, se lleva el pozo, toma la mitad del pozo o no hace nada. una vez que los demás jugadores hayan perdido sus objetos. Se declara al ganador.
Encuentra el Afikoman
Durante la Pascua, una fiesta que dura ocho días fuera de Israel, los judíos comen pan sin levadura llamado matzá. En la cena, los invitados participan en una ceremonia llamada séder, la cual utiliza 3 piezas del matzá. Una hoja de matzá se rompe a la mitad y se envuelve en un paño o tela dedicada especialmente para ello. Llamado Afikoman, esta pieza de matzá se esconde en algún sitio del hogar. Los niños, en la séder, deben encontrar el Afikoman. El ganador usualmente recibe un premio nominal, como una pequeña cantidad de dinero o golosinas.
La Matraca de Amán
En la festividad de Purim, los niños aprenden acerca de un pícaro y problemático hombre llamado Amán. Amán, quien vistió un sombrero de tres picos, causo muchos problemas a los judíos, y sirve como un punto de aprendizaje/ejemplo cada año. (La figura es el lugar del que proviene la masa Hamentash). Cuando el nombre de Amán fue dicho a los judíos, lo despreciaron tanto que hicieron tanto ruido y alboroto como les fue posible. Esto resulto en la producción de matracas, pequeños creadores de ruido, con los que los niños juegan en Purim. Las matracas vienen de diferentes tamaños y formas (aquellas pequeñas de metal hacen tanto ruido como las mas intrincadas hechas de madera). Algunas están decoradas con imágenes de Amán y su sombrero de tres picos; otros tienen imágenes de Jerusalén o mensajes de Feliz Purim en ellos.
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