Relaciones competitivas en ecosistemas

Escrito por debra durkee | Traducido por laura de alba
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Relaciones competitivas en ecosistemas
Las manadas de lobos se involucran en competiciones intraespecíficas por las parejas y el alimento. (Jupiterimages/Photos.com/Getty Images)

La competición ocurre en, virtualmente, cualquier ecosistema en la naturaleza. Este tipo de relación se desarrolla cuando más de un organismo en un ambiente requieren la misma cosa para poder sobrevivir. Cuando el alimento y el refugio son plenos, no hay competición -esto sólo toma lugar cuando no hay suficiente. La competición frecuentemente resulta en que sobreviva el más fuerte o el mejor adaptado.

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Intraespecíficas

La competición frecuentemente ocurre entre miembros de las misma especie. Esto es conocido como competición intraespecífica. Es un tipo común de competición debido a que los animales de las mismas especies frecuentemente viven en grandes números en un área particular. Estos individuos compiten por los recursos limitados como el alimento, refugio y las parejas.

Este tipo de competición actúa para mantener a la población bajo control. Si hay una cantidad limitada de alimento alrededor, el ambiente sólo puede alimentar a algunos individuos de la misma especie. Esto da como resultado la supervivencia de los más capaces de competir y ganar. Regulaciones similares ocurren cuando los individuos compiten por el refugio, especialmente los lugares necesarios para criar a los más jóvenes. En algunos casos (por ejemplo, en el caso de los pequeños leones), los animales que pierden este tipo de competición son alejados del grupo y del área.

Relaciones competitivas en ecosistemas
La competición entre los leones por la atención de las hembras es conocida como competición intraespecifica. (Jupiterimages/Photos.com/Getty Images)

Interespecífica

La competencia interespecífica sucede cuando los miembros de más de una especie compiten por el mismo recurso. Por ejemplo, los pájaros carpinteros y las ardillas compiten por los derechos para anidar en los mismos agujeros y espacios en los árboles, mientras que los leones y los chitas de la sabana africana compiten por los mismos antílopes y las mismas gacelas.

Aunque los animales individuales compiten por el mismo refugio o alimento, la competición interespecífica es regularmente menos crítica que la competición intraespecífica. Por ejemplo, el antílope no es la única presa del león. Debido a esto, el león puede elegir entre competir por el antílope o buscar algo más. Los animales de diferentes especies regularmente compiten entre ellos sólo por alimento, agua y refugio. Sin embargo, pueden competir con los miembros de su misma especie por las parejas y el territorio también.

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Muchos tipos de depredadores pueden competir por la comida que proveen los conejos. (NA/AbleStock.com/Getty Images)

Competición entre las plantas

Las plantas también compiten por espacio, nutrientes y recursos como el agua y la luz del sol. Esta competición puede darle forma a la apariencia del ecosistema. Por ejemplo, el piso de un bosque caducifolio no está tan lleno de vida de plantas como se piensa. Los árboles más altos evitan que el bosque bajo ellos obtengan la luz del sol, lo que hace posible el crecimiento de principalmente plantas de sombra. El ciclo de vida de algunas plantas también es impactado debido a que plantas más pequeñas florecen y dan semillas antes de que las hojas de los árboles más grandes se desarrollen completamente, lo que hace posible que las primeras reciban luz solar.

Las plantas del desierto han desarrollado sistemas de raíces grandes y profundos para poder competir exitosamente por los recursos de agua tan valiosos, lo que es un ejemplo de cómo la competición puede afectar la evolución de las especies.

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Los árboles más cortos compiten con los árboles más grandes por la luz del sol. (Thinkstock/Comstock/Getty Images)

Especificación de evolución

Se cree que las relaciones competitivas son al menos parcialmente responsables de los procesos de evolución. En la selección natural, los individuos de las especies que están mejor adaptados al entorno alrededor de ellos sobreviven para reproducir y pasar mediante la genética lo que los hace bien adaptados. Esto se puede ver en el desarrollo de la jirafa cuando la jirafa compite con otras especies herbívoras como las cebras y los antílopes por comida. Las jirafas con cuellos más largos son capaces de alcanzar las hojas de las ramas más altas de los árboles, dándoles acceso al mejor alimento y una mayor probabilidad de pasar su genética a su descendencia.

La competición explotadora, que es el uso de recursos que hace posible que otros los utilicen, puede dar como resultado la extinción de las especies o una evolución que permite que las especies encuentren otra ruta de supervivencia. Esto puede incluir encontrar otra fuente de alimento o adaptar los nidos para lograr otro tipo de refugio.

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El largo cuello de la jirafa evolucionó para permitir el acceso a otras fuentes de alimentos. (Jupiterimages/Photos.com/Getty Images)

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