Vestidos para el día del siglo XVIII

Escrito por wendie pecharsky | Traducido por mike tazenda
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Vestidos para el día del siglo XVIII
Desde principios hasta mediados del siglo XVIII, los vestidos de día eran muy ornamentados. (Jupiterimages/Photos.com/Getty Images)

A medida que el escenario político del siglo XVIII cambiaba, también lo hizo la moda de las mujeres ricas de Inglaterra y Europa occidental. Los lujosos vestidos con cinturas estrechas y faldas voluminosas de principios y mediados del siglo XVIII estaban pasados de moda hacia finales de siglo cuando una silueta más simple y estilizada se convirtió en furor.

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Principios de 1700

En las primeras dos décadas del siglo XVIII, los vestidos de las mujeres en Europa Occidental y las Colonias Americanas consistía en una bata suelta o manteau inspirado por el atuendo de vestir. Una pieza abierta al frente con forma triangular llamada estomaguero cerraban la brecha en los escotes pronunciados, y el vestido largo tenía una falda voluminosa soportada por varias capas de enaguas muy decoradas, y por debajo un cono o soporte en forma de cúpula que se veía debajo del manteau. Las mangas eran al codo y sus bordes eran de encaje. En la década de 1730, el manteau fue reemplazado por el contouche, o vestido saco, que a diferencia del primero, no tenía pinzas e la espalda sino que colgaba de manera suelta de los hombros. El contouche aún se asemejaba bastante a una bata, y era cerrado al frente de la cintura para abajo, o abierto, pero lo suficientemente amplio para envolver a la persona.

Mediados de 1700

A mediados del siglo, la silueta de los vestidos para el día cambió nuevamente. Los armazones de faldas se aplanaron en el frente y parte posterior, y las faldas alcanzaron su máximo ancho, a veces más anchas que el ancho de brazos extendidos de la usuaria. Las enaguas de los vestidos se volvieron más angostas hacia 1760, ciñendo la cintura, y en lugar de las faldas armadas anchas y largas hasta el suelo, armazones más cortos, y luego otras con tipo canasta por sobre las caderas se comenzaron a usar. En la década de 1770, cuando se aproximaba la emancipación y la libertad, las modas comenzaron a ser más sencillas. Las faldas enormes pasaron de moda y la bata inglesa ("a l'anglaise") ganó popularidad. La falda de la bata era más corta que las enaguas, las cuales se sostenían en grandes pliegues sobre la espalda, un estilo de vestido conocido como polonés.

Fines de1700

Durante la década de 1780, el bulto de la falda se movió hacia atrás y aparecieron los corsés. Los vestidos tenían cinturas altas, estaban cerrados sobre el busto y abiertos de manera más amplia hacia la cintura. También en esta época, chaquetas de estilo masculino llamadas caracos se volvieron populares. Éstas se usaban con enaguas y cinturones anchos, y se consideraban ropa para estar en la casa o para actividades informales. Los escotes amplios se rodeaban de pañuelos, y las mangas, con excepción de los volados y el encaje, cubrían los brazos hasta la muñeca. Con el advenimiento de la Revolución Francesa, la moda de día evolucionó, tomando inspiración de la antigua Grecia. Los vestidos de estilo, a menudo en color blanco semi-transparente, presentaban mangas cortas y cinturas altas suavemente ceñidas. La simplicidad reinaba sobre las faldas amplias y elaboradamente decoradas, y las enaguas que las mujeres habían usado desde principios de siglo desaparecieron, dándoles libertad de movimiento. Este estilo prevalecería por los siguientes 20 años.

Información divertida

Desde principios a mediados del siglo XVIII, las faldas anchas hacían imposible que dos mujeres caminaran una junto a la otra en una calle estrecha o se sentaran en un carruaje de manera confortable. Incluso las escaleras de las casas tenían que tener un pasamanos curvado hacia afuera para acomodar estas voluminosas faldas. Las mujeres de este siglo no usaban ropa interior, solamente un una enagua larga que también se usaba para dormir. Los bolsillos de la época eran en realidad bolsas que una mujer ataba alrededor de la cintura con una cuerda, y el vestido y enaguas contaban con ranuras para permitir el acceso. Así llevaban las mujeres sus posesiones personales. Sin embargo, hacia finales del siglo, cundo los vestidos se volvieron más estilizados y semi-transparentes (algunos críticos se refieren a ellos como "camisones"), ya no había lugar para bolsillos, un hecho que algunos historiadores de la moda creen que llevó a la invención de las carteras de dama.

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