Cómo hacer té de ortiga fresca

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Hay muchas razones para beber té de ortiga fresca. Está lleno de vitaminas, potasio, hierro y calcio. Además de estas bondades es muy accesible; la ortiga es una planta muy resistente y crece por todas partes. Se puede encontrar en Europa, Norteamérica y Asia. El té de ortiga acompaña bien los alimentos y también es un excelente tónico (una bebida para prevenir enfermedades).

Ubica una mata de ortigas crecidas naturalmente, que estén lejos del tránsito vehicular, pesticidas o desechos de animales. Las riveras de los ríos y los bosques son excelentes lugares para buscar.

Coge tus guantes, el cuenco y las tijeras.

Corta con cuidado la punta de las hojas de la ortiga. La punta suele ser de un verde más claro que el resto de la hoja. Se puede usar toda la hoja, pero el té será un poco más amargo.

Pica las puntas de ortiga en el cuenco usando las tijeras.

Coge una olla o una cafetera (un émbolo tipo cafetera). Coloca dentro las ortigas picadas. Necesitas una taza de agua por cada cuenco de ortigas. No es preciso tener medidas exactas para obtener una buena taza de té.

Hierve agua en una olla. Cuando llegue a la ebullición, agrégala a la cafetera con ortigas.

Deja el té reposar por 10 minutos. Entonces, ya sea que lo viertas en una taza (si usaste una olla), o que presiones el émbolo hacia abajo y lo viertas (si usaste una cafetera). Normalmente no hace falta endulzar.

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