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15 recetas con cebada perlada

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Introducción

La cebada perlada es una variedad que puede implementarse para preparar múltiples platos salados y dulces. Además de ser fácil de cocinar y de poseer un sabor muy agradable, contiene un alto poder nutricional. Es rica en minerales como el potasio, el calcio, el fósforo y el magnesio, y aporta las vitaminas A, B, C y E. Si te acostumbras a su consumo, estarás suministrándole a tu organismo una cantidad invalorable de nutrientes. A continuación, algunas ideas sobre cómo incluirla en tus recetas.

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Risotto de cebada perlada y hongos

Este plato se prepara igual que el de risotto con arroz: se realiza una base de vegetales (cebolla, morrón, ajo, zanahoria) salteados en manteca o aceite, y luego se incorpora caldo de verduras (la cantidad es a gusto) y la cebada perlada, que se irá cocinando junto con los vegetales. Se puede aromatizar con tomillo, laurel o romero. Una vez que el cereal esté cocido, se añade una buena cantidad de queso rallado y champignones previamente cocinados.

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Ensalada capresse con cebada perlada

En este caso, lo primero que se hace es hervir la cebada con un poco de laurel. Al sumergirla en el agua, una vez que ésta rompe hervor, se mantiene el fuego bajo hasta que la cebada esté bien tierna. Se cuela, se deja enfriar y se sala a gusto. Luego se agregan tomates frescos cortados en cubitos (también pueden ser tomates cherry), queso fresco o mozzarella, y albahaca picada. Se condimenta con aceite de oliva y, opcionalmente, con un poco de limón.

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Sopa de cebada perlada y zapallo

Primero debes cortar el zapallo en cubos y dorarlo con manteca en una sartén. Si deseas que la sopa sea un poco más liviana y contenga menos grasas, directamente hierve el zapallo junto con la cebada perlada. Para evitar que el cereal se pegue, debes ir agregándole caldo. Es muy importante preparar esta sopa en el momento previo a comerla, ya que si queda lista durante mucho tiempo –aunque estará igualmente rica– la textura de los granos cambiará, tendiendo a desintegrarse.

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Menestra de cebada y porotos rojos

La menestra es como una sopa, pero más espesa. En este caso, en lugar de llevar fideos guiseros, se prepara con cebada perlada mezclada con porotos –que deben cocinarse por separado– y con papas cortadas en cubitos. Se complementa con caldo de verduras o pollo (según las preferencias de los comensales) mezclado con tomates cocidos al natural. Si le agregas un diente de ajo salteado, tomará un muy buen sabor.

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Cebada y cereales con pasas

Esta sana y nutritiva opción es ideal para un desayuno o una merienda, sobre todo para quienes realizan deportes. Debes hervir previamente la cebada, sin agregar sal. Luego se añaden pasas de uva y, si lo deseas, frutas de estación frescas –pueden ser peras, manzanas o duraznos, entre otras– cortadas en dados o rodajas. Finalmente, mezclas todo con yogur; si es natural, le dará un mejor sabor.

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Buñuelos de acelga y cebada

En lugar de hacer los buñuelos o croquetas con arroz, puedes agregarles cebada. Se trata de una gran idea para variar el sabor y, también, los nutrientes. Por cada tanda de bocadillos que prepares, debes añadir una mitad de cebada cocida (más pasada que al dente) y otra mitad de verdura ya hervida y procesada. A esto le agregas dos huevos y queso rallado. Un complemento ideal para este plato es la nuez moscada.

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Hamburguesas de lentejas y cebada

Primero debes cocinar las lentejas y la cebada, pero por separado. Luego debes machacarlas o procesarlas y, a continuación, mezclarlas en un bol junto con cebolla cruda picada, zanahoria y perejil. Una vez que la preparación haya tomado cuerpo compacto, debes darle la forma de medallones. Luego los pasas por huevo y los empanas con pan rallado o avena. Se cocinan al horno tal como se hace con las hamburguesas de carne: vuelta y vuelta con un poco de aceite, o bien a la plancha o a la sartén.

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Cebada con menta y naranja

Para aquellos que gustan de las recetas agridulces, ésta es una buena opción. La cebada perlada debe hervirse por separado y, luego, mezclarse con ralladura de naranja, unas gotitas de su jugo y menta fresca (en hojas enteras o picada). Si la menta es de tu propia cosecha, mucho mejor. Para condimentar, emplea aceite de oliva y una pizca de sal. Esta receta funciona como una guarnición ideal para carnes, especialmente los días de calor.

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Cebada y brócoli gratinado

Por un lado debes hervir el brócoli, y por otro la cebada perlada. Luego coloca el cereal en una fuente apta para horno y cúbrelo con las ramas de brócoli. Condimenta con aceite de oliva a gusto y agrega mozzarella o queso fresco. Lleva todo al horno hasta que se gratine. También puedes agregar salsa blanca entre los vegetales y la cebada.

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Cebada con leche y canela

¿Te gusta el arroz con leche? Bueno, esta receta es igual, pero a base de cebada. Tienes que hervir la cantidad necesaria del cereal junto con una rama de canela. Una vez que esté tierno, lo cuelas y lo mezclas con leche. Puedes agregarle azúcar y ralladura de limón o de naranja. En invierno se puede comer tibio, y en verano, bien fresco. De cualquier manera resulta una opción nutritiva ideal para el desayuno o la merienda.

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Guiso de cebada y costillitas de cerdo

Para preparar esta receta, primero debes sellar las costillas de cerdo. Luego, cocina la salsa que más te guste y agrega en ella las costillas, a modo de estofado. Cuando la carne comience a estar cocida, añade la cebada previamente hervida y apaga el fuego. Deja reposar todo durante aproximadamente una hora antes de servir el plato. Un detalle: procura que el guiso siempre tenga suficiente líquido a fin de que no se apelmace.

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Pollo con cebada

Ésta es otra opción para reemplazar el arroz blanco y variar sabores. Primero debes sellar el pollo y saltear ají, cebolla y ajo. Luego cocina la cebada perlada con abundante caldo. Una vez que esté listo el cereal, sumérgelo en la misma cacerola junto con el pollo y condimenta con azafrán.

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Pescado con cebada y nueces

En este caso, comenza por cocinar los filetes de pescado en una sartén con un poco de perejil y limón. Si quieres, puedes enrollarlos y sostenerlos con palillos. Cuando estén tiernos, sírvelos acompañados con la cebada, que deberá estar previamente hervida, mezclada con nueces picadas y condimentada con aceite de oliva.

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Ensalada de cebada y pollo

Primero, hierve la cantidad de cebada necesaria. Luego mézclala con lonjas de pechuga de pollo, previamente grilladas o asadas. Puedes complementar con tomates, zanahoria y algunas hojas de lechuga o de rúcula, según tus preferencias.

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Tortilla de zanahoria y cebada

Hierve la cebada y mézclala con rodajas o lonjas finas de zanahoria previamente salteadas en una sartén, de modo que queden más secas y no absorban agua. Luego incorpora tres huevos, abundante queso rallado y cocina todo en la sartén, como harías con cualquier tortilla. Este plato es ideal para un almuerzo. Acompáñalo con una ensalada de hojas verdes.