Cómo filetear almendras

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Las almendras tienen un suave sabor mantecoso y están entre los frutos secos más nutritivos. Una elección popular como ingrediente o guarnición en las comidas guisadas o al horno, las almendras agregan sabor y un efecto crocante a los alimentos. Si bien pueden ser usadas enteras, algunas recetas las llevan fileteadas o cortadas en forma recta. Las almendras fileteadas son un agregado delicioso para postres, bebidas, revueltos, ensaladas y sopas. Puedes comprarlas en el supermercado, pero es bastante fácil, y más económico, filetearlas tú mismo en casa.

Paso 1

Llena una cacerola pequeña con 1 taza de agua. Ponla a hervir a temperatura media, para blanquear las almendras. Es más fácil filetearlas luego de blanquearlas, ya que estarán más blandas y pueden ser cortadas uniformemente sin que se astillen.

Paso 2

Vierte el agua hirviendo sobre 1/2 taza de almendras enteras sin pelar. Déjalas en remojo por cinco minutos para que se ablanden.

Paso 3

Cuela las almendras y luego enjuágalas con agua fría. Cuando estén frías como para tocarlas, sostén una entre los dedos pulgar e índice y presiona suavemente para sacarle la piel, que se deslizará fácilmente. Repite este proceso con el resto de las almendras.

Paso 4

Coloca las almendras sobre una tabla de picar. Sostén una verticalmente y córtala a lo largo con un cuchillo afilado. Dependiendo del tamaño de la almendra, puedes cortar entre tres y cinco tajadas por almendra. Repite este proceso con todas las demás.

Paso 5

Esparce las almendras sobre una asadera y colócalas en el horno, calentado a 300° F (150° C), por tres minutos para secarlas y tostarlas. Usa como lo desees.

Paso 6

Guarda las almendras fileteadas en un envase hermético en un lugar fresco y oscuro. Conserva su textura crujiente y su sabor evitando exponerlas a la humedad.

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